Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Maravilla, me encanto este poema campestre, que me traslada a ese campo bendecido por la lluvia. Un placer leerte.Ver el archivos adjunto 46635
Aún perdura en mi memoria
aquel olor a tierra mojada,
cuando desde la fragua
de mi abuelo
veía caer la lluvia,
que con la tierra se mezclaba
Aquel barro que enterraba
el sudor de los labradores
que bajo los aguaceros
a faenar marchaban
Chirridos de carretas
que con los mugidos
del ganado se mezclaban,
rompiendo el silencio
del repiqueteo sordo
de las gotas de agua,
que contra la reseca tierra
con fuerza chocaban
Y aquellos cielos nítidos
tantas veces alegres,
que se vestían
de azul etiqueta
cada mañana.
Y en aquellos días
que sus grises nubes
vertían sus lágrimas,
en las tierras y en los caminos,
y los humildes pueblos
que embarraban
Lluvia campesina
que alimentas campos
y sembrados.
Trigos verdes
que ya esperan
la llegada del sol
cada mañana
Y esa lluvia que se va
cuando el sol despierta,
y entre sus cirros
un Arco Iris
abre sus puertas
Entonces..
riendo la primavera,
con su manto en flor
al verano espera
Florece la siembra
y cuando la cosecha está lista,
entre la hoz y el arado,
los labriegos,
buscan la prosperidad
que la tierra les niega
Rostros curtidos
por el viento y el sol.
Boinas caladas
en blancos cabellos.
Arrugas que claman
entre ojos pequeños.
Manos toscas y asperas,
acostumbradas
a azadas, arados y huertos,
que se mezclan con la sangre,
el sudor y lágrimas derramadas
en campos yertos
Campesino que siempre
miras al cielo,
y que tras los pedriscos
a Dios no dejas de clamar,
porque entre las flores
y el olvido,
vagas errante
por esos campos del trigo
que son tu sosiego
y tu pan
....de un halcón