Corina La Ciudadana
Poeta recién llegado
Siluetas de concreto se van dibujando pasado el medio día. Me escondo bajo la pequeña sombra esbozada por el sol contra la vieja casa que siempre me gustó admirar de chica. Ahora "grande" a pesar que mi estatura no hubiese incrementado ni micras desde mis lejanos doce años, sigo observando con detenimiento los accidentes del estuco provocados por vientos fuertes, la humedad y el tiempo. Pasaron más de cien años en estas percudidas y perfectas paredes. Me camuflo entre su techo, su puerta y sus ventanas, soy invisible, no me verán esos malos hombres al menos no, por estos breves minutos. Y logro respirar todo el aire benigno de esta maldita ciudad, saturada de recuerdos, largas horas embebida en mi muerte, la adicción a la cocaína, la clefa y el alcohol.
Por instantes somos uno, la sombra y yo.
Por instantes somos uno, la sombra y yo.