La Corporación
Poeta veterano
desde los congales del vaticano,
donde las mejores putas
retan de memoria a fellini
el amor que te prometo
se basa en la matemática
ciencia exacta del amor
ciento veinte
fueron mis pulsaciones cuando te acercarte
plena de hormona sexual
y con esa pollera ajustada
a me pedirme fuego
catorce
son los atardeceres que compramos
en el rastro de la desvergüenza
besándonos la lengua
sin pagar factura
trescientos cuarenta
son los pasos
que iban desde mi deseo
hasta aquel apartamento alquilado
que siempre olía a tus bragas
o viceversa
tampoco importa
en el hospital de las urgencias
todo es una pura introspección
tres
los poemas que me bastaron
para convencerte
de que soy el hijueputa
mas cercano a tu ansias de morir
en algún atardecer
en este puto caribe
que huele a rancia humedad
en el que todos sueñan
después de que iberia
anunciara aterrizaje en costa rica
ocho
los plomos
que se escaparon de nuestra garganta
aquella primera tarde
en puerto viejo
cirróticos de tanto gritarle al hígado
que no sólo de muerte
se muere por alcohol
catorce
los vuelos de regreso
como displicente azafata
en que te diste cuenta
que este hijueputa
tampoco
era el hombre de tu vida
y cambiaste el destino
de tu vida
por canadá
otro país más
en tu tren de aterrizaje
hno renato vega
donde las mejores putas
retan de memoria a fellini
el amor que te prometo
se basa en la matemática
ciencia exacta del amor
ciento veinte
fueron mis pulsaciones cuando te acercarte
plena de hormona sexual
y con esa pollera ajustada
a me pedirme fuego
catorce
son los atardeceres que compramos
en el rastro de la desvergüenza
besándonos la lengua
sin pagar factura
trescientos cuarenta
son los pasos
que iban desde mi deseo
hasta aquel apartamento alquilado
que siempre olía a tus bragas
o viceversa
tampoco importa
en el hospital de las urgencias
todo es una pura introspección
tres
los poemas que me bastaron
para convencerte
de que soy el hijueputa
mas cercano a tu ansias de morir
en algún atardecer
en este puto caribe
que huele a rancia humedad
en el que todos sueñan
después de que iberia
anunciara aterrizaje en costa rica
ocho
los plomos
que se escaparon de nuestra garganta
aquella primera tarde
en puerto viejo
cirróticos de tanto gritarle al hígado
que no sólo de muerte
se muere por alcohol
catorce
los vuelos de regreso
como displicente azafata
en que te diste cuenta
que este hijueputa
tampoco
era el hombre de tu vida
y cambiaste el destino
de tu vida
por canadá
otro país más
en tu tren de aterrizaje
hno renato vega
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