Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Cañaverales
Cañaverales, en la pleamar de tu cuerpo
lacio por los sostenes de la medianoche,
donde el diccionario me deja lechos
de definiciones,
y la habitación me deja promesas de letras,
pronto circundantes en la enciclopedia...
de tus pechos de caña.
Cañaverales, en la preclarez de la trova
pleana de tu rostro, de estanques, de estrofas matinales,
en acuiferos renglones por la pared repletos...
por cierto; la pared quedo empañada de selva
y tus manos y las mías, de sobrevivencia.
Cañaverales, en la pleamar de tu cuerpo
o en la preclarez de la trova pleana de tu rostro...
cerré el diccionario... le di las buenas noches,
a ti te deje los buenos días...
y amaneciste amada.
Dedicado a mi primavera Bianca.
Cañaverales, en la pleamar de tu cuerpo
lacio por los sostenes de la medianoche,
donde el diccionario me deja lechos
de definiciones,
y la habitación me deja promesas de letras,
pronto circundantes en la enciclopedia...
de tus pechos de caña.
Cañaverales, en la preclarez de la trova
pleana de tu rostro, de estanques, de estrofas matinales,
en acuiferos renglones por la pared repletos...
por cierto; la pared quedo empañada de selva
y tus manos y las mías, de sobrevivencia.
Cañaverales, en la pleamar de tu cuerpo
o en la preclarez de la trova pleana de tu rostro...
cerré el diccionario... le di las buenas noches,
a ti te deje los buenos días...
y amaneciste amada.
Dedicado a mi primavera Bianca.