Canción a la luz de la tarde-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ciempiés por cabeza

un ladrillo en la almohada

hojarasca perdida y entrometida

entre las sienes prácticamente

adormecidas, ah, mis alumnos,

¡qué bellos resultan a la luz

taciturna del atardecer!

Resplandores de luz, por doquier,

invitaciones a la melancolía, ¿por qué

plancho mi ropa con voz de precavida

vicetiple, hermosa y distinguida?

¿Dónde guardo tanto exacto sacrilegio,

en qué constelación duermo la vida

con apenas veinticinco?

Mientras aquella pasa,

yo doy rodeos metafísicos!

En qué penumbra baja y en qué sótanos

de nostalgia, conservo

los lazos de mi imaginación atribulada?

En qué muelles de qué puertos, ladro

cual perro suigeneris, mientras rezo

un avemaría o un padrenuestro?

Ciempiés por cabeza, ¡extraño

los labios con que me besabas!©
 
Ciempiés por cabeza

un ladrillo en la almohada

hojarasca perdida y entrometida

entre las sienes prácticamente

adormecidas, ah, mis alumnos,

¡qué bellos resultan a la luz

taciturna del atardecer!

Resplandores de luz, por doquier,

invitaciones a la melancolía, ¿por qué

plancho mi ropa con voz de precavida

vicetiple, hermosa y distinguida?

¿Dónde guardo tanto exacto sacrilegio,

en qué constelación duermo la vida

con apenas veinticinco?

Mientras aquella pasa,

yo doy rodeos metafísicos!

En qué penumbra baja y en qué sótanos

de nostalgia, conservo

los lazos de mi imaginación atribulada?

En qué muelles de qué puertos, ladro

cual perro suigeneris, mientras rezo

un avemaría o un padrenuestro?

Ciempiés por cabeza, ¡extraño

los labios con que me besabas!©
Interesante poema, sorprendente terminación, Saludos
 

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