Ulpiano
Obrero de la Poesía
.
Canción a la Paz de mi Patria
“La violencia es el miedo a las ideas
de los demás y poca fe en las propias”
Antonio Fraguas Forges
Primero nos pidieron que dibujáramos palomas
en el viento huracanado de la Patria,
en la arena entelerida
por la sinrazón de la violencia
y en las paredes derrumbadas
por el fragor de la metralla.
Después, fue la zona del despeje…
- despejada de francas intenciones -
Un diálogo de cada actor consigo mismo:
todos dueños de la rama del olivo
que ofrendara la bíblica paloma
al arca rediviva del histórico diluvio.
Y mi pueblo creyó que cesaría
este otro diluvio de explosivos y de lágrimas,
pero naufragó de nuevo el Arca de la Patria
atiborrada de armas camufladas,
de lastre y más lágrimas.
Y cambiaron la estrategia:
la guerra se haría vitalicia
al combatir la guerra con más guerra.
Y tan solo se percibía
el gemido que exhalaban
las heridas galopantes
en la piel desgarrada de la Patria.
Y no creyeron ni en la paz de los sepulcros.
- Los sepulcros se multiplican
cuando el hermano reniega del hermano
y vociferan los fusiles
en el campo-no-santo de batalla –
Y paz interior tampoco había
en el pávido corazón de nuestro pueblo.
Y llega “El Tratado de la Paz”
con la guerrilla más antigua de este mundo…
Y se multiplican los dueños de la guerra
Y se ensoberbecen las bandas criminales
Y se acrecienta la ambición ilícita
Y proliferan carteles clandestinos e insolventes desplazados,
emboscadas, atentados, homicidios, secuestros, extorsiones, terrorismo…
Y hieren con sevicia el alma de la Patria.
………………………………………………………..
Antes de que la Paz sea una entelequia,
antes de que fusilen la Esperanza,
antes del último grito
de nuestra Patria agonizante,
la Paz, la PAZ… ¡tenemos que crearla!
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Canción a la Paz de mi Patria
“La violencia es el miedo a las ideas
de los demás y poca fe en las propias”
Antonio Fraguas Forges
Primero nos pidieron que dibujáramos palomas
en el viento huracanado de la Patria,
en la arena entelerida
por la sinrazón de la violencia
y en las paredes derrumbadas
por el fragor de la metralla.
Después, fue la zona del despeje…
- despejada de francas intenciones -
Un diálogo de cada actor consigo mismo:
todos dueños de la rama del olivo
que ofrendara la bíblica paloma
al arca rediviva del histórico diluvio.
Y mi pueblo creyó que cesaría
este otro diluvio de explosivos y de lágrimas,
pero naufragó de nuevo el Arca de la Patria
atiborrada de armas camufladas,
de lastre y más lágrimas.
Y cambiaron la estrategia:
la guerra se haría vitalicia
al combatir la guerra con más guerra.
Y tan solo se percibía
el gemido que exhalaban
las heridas galopantes
en la piel desgarrada de la Patria.
Y no creyeron ni en la paz de los sepulcros.
- Los sepulcros se multiplican
cuando el hermano reniega del hermano
y vociferan los fusiles
en el campo-no-santo de batalla –
Y paz interior tampoco había
en el pávido corazón de nuestro pueblo.
Y llega “El Tratado de la Paz”
con la guerrilla más antigua de este mundo…
Y se multiplican los dueños de la guerra
Y se ensoberbecen las bandas criminales
Y se acrecienta la ambición ilícita
Y proliferan carteles clandestinos e insolventes desplazados,
emboscadas, atentados, homicidios, secuestros, extorsiones, terrorismo…
Y hieren con sevicia el alma de la Patria.
………………………………………………………..
Antes de que la Paz sea una entelequia,
antes de que fusilen la Esperanza,
antes del último grito
de nuestra Patria agonizante,
la Paz, la PAZ… ¡tenemos que crearla!
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