emiled
Poeta adicto al portal
Canción bajo el alba ::
::
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Envidian los lirios el canto de la mañana exaltada,
al susurro de las aves que en los montes cantan.
Al perfume matinal de esos zafiros que embriagan
semejan tus ojos, al frescor otoñal de la tarde callada.
¡Ya es otoño! Y podría del pálido astro regalarte una mirada,
o hacer del alba un río, transparente cual Leteo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Mas por triste me tienen los arpas y por maldito los lirios,
yo sé cantarle al crepúsculo o bajar del monte una estrella;
romper el hielo de la tarde y dejar en el fuego una huella.
Te regalo hoy mi tumba de rosas, alegres en los días tibios,
Mi fosa de pálidos claveles en tus cabellos rubios,
que al viento mecen sus fulgores, que del alba hacen trofeo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Menester es que el invierno caigas soplando su última brisa,
que el astro de la tarde se oculte entre mis frías nubes.
Es que en plena borrasca de otoño alegras las tardes,
y el azahar del campo palidece bajo el elixir de tu risa.
Te regalo hoy mi tumba de rosas; para que guardes
En tu pecho mi abismo de flores, mi deseo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
-EMILIANO RUIZ DIAZ-
:: Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Envidian los lirios el canto de la mañana exaltada,
al susurro de las aves que en los montes cantan.
Al perfume matinal de esos zafiros que embriagan
semejan tus ojos, al frescor otoñal de la tarde callada.
¡Ya es otoño! Y podría del pálido astro regalarte una mirada,
o hacer del alba un río, transparente cual Leteo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Mas por triste me tienen los arpas y por maldito los lirios,
yo sé cantarle al crepúsculo o bajar del monte una estrella;
romper el hielo de la tarde y dejar en el fuego una huella.
Te regalo hoy mi tumba de rosas, alegres en los días tibios,
Mi fosa de pálidos claveles en tus cabellos rubios,
que al viento mecen sus fulgores, que del alba hacen trofeo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
Menester es que el invierno caigas soplando su última brisa,
que el astro de la tarde se oculte entre mis frías nubes.
Es que en plena borrasca de otoño alegras las tardes,
y el azahar del campo palidece bajo el elixir de tu risa.
Te regalo hoy mi tumba de rosas; para que guardes
En tu pecho mi abismo de flores, mi deseo.
Aquél río límpido que a veces veo,
todo el imponente arco de estrellas;
todas quietudes donde muere el deseo.
¡Niña, a ellos semejas!
-EMILIANO RUIZ DIAZ-
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::
:: ... Pero puedo tomar tu poema (con tu nombre claro ::
:: ..) y cantarle ::