Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
No se si el desamor ha tocado a mi puerta
para quedarse en el silencio de tu antojo,
para probarme que la luna no es la pena
sino es el tibio y suave néctar de tus ojos.
Sucumbo y muero ante el vacío de la ausencia
que entre tus manos y tus labios entretejen,
la fina tela que simula mi demencia
mientras tus pisadas inclementes te alejen
No se si esperarte solo sea una ilusión
de que vuelvas tus miradas ante mis ojos
y alborozada, cual indómita estación
regreses como la alegría ante el enojo
Ya es muy tarde para pensar enamorarte,
rauda te fuiste, desoyendo este clamor
de mis labios que sueñan con besarte
y ahora lloran compungidos desamor
No es tu presencia, tu ausencia ni tu clemencia
lo que extraña, lo que llora ni lo que ruega,
mi corazón enrevesado entre tu juerga,
se vuelve trizas de morir por tu sentencia.
La mágica luz que desprende tu mirada
es la que enloquece e incita mi porfía
de tenerte aunque sea con la poesía
y luego lloro no tenerte enamorada.
para quedarse en el silencio de tu antojo,
para probarme que la luna no es la pena
sino es el tibio y suave néctar de tus ojos.
Sucumbo y muero ante el vacío de la ausencia
que entre tus manos y tus labios entretejen,
la fina tela que simula mi demencia
mientras tus pisadas inclementes te alejen
No se si esperarte solo sea una ilusión
de que vuelvas tus miradas ante mis ojos
y alborozada, cual indómita estación
regreses como la alegría ante el enojo
Ya es muy tarde para pensar enamorarte,
rauda te fuiste, desoyendo este clamor
de mis labios que sueñan con besarte
y ahora lloran compungidos desamor
No es tu presencia, tu ausencia ni tu clemencia
lo que extraña, lo que llora ni lo que ruega,
mi corazón enrevesado entre tu juerga,
se vuelve trizas de morir por tu sentencia.
La mágica luz que desprende tu mirada
es la que enloquece e incita mi porfía
de tenerte aunque sea con la poesía
y luego lloro no tenerte enamorada.
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