Edgar Iván Hernández
Poeta recién llegado
Canción de navidad
Madre,
deseo ser canción de navidad en tu casa
como tus pasos son a mi vida sonoros.
En tu casa de quimeras valerosas.
Madre, eres un ejercito en la ternura,
en el aire y en el brillo de las ciudades.
Madres como tú, nunca se marchan
cuando sus hijos son viejos niños.
Como tú, viajan en cada amanecer
y esperan a sus hijas;
y a sus hijos en cada tarde,
sin que se adviertan.
Escucho tu voz este diciembre,
y la traduzco en esperanza sin distancia.
Tu voz que continúa abrigando mi orfandad.
Por eso hoy regreso a tu casa sin prisa,
vuelvo al reino espiritual de tus pasos
y quiero ser techo y cimiento.
Ser el árbol que el frío no vence,
ser un canto y luz en tu alegría.
Madre,
deseo ser canción de navidad en tu casa
como tus pasos son a mi vida sonoros.
En tu casa de quimeras valerosas.
Madre, eres un ejercito en la ternura,
en el aire y en el brillo de las ciudades.
Madres como tú, nunca se marchan
cuando sus hijos son viejos niños.
Como tú, viajan en cada amanecer
y esperan a sus hijas;
y a sus hijos en cada tarde,
sin que se adviertan.
Escucho tu voz este diciembre,
y la traduzco en esperanza sin distancia.
Tu voz que continúa abrigando mi orfandad.
Por eso hoy regreso a tu casa sin prisa,
vuelvo al reino espiritual de tus pasos
y quiero ser techo y cimiento.
Ser el árbol que el frío no vence,
ser un canto y luz en tu alegría.
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