Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Juguemos
la ronda de la casa:
temprano,
al despuntar el alba,
yo iré
al campo de labranza;
tu mientras
cocinas la esperanza,
mezclada
con algo de pitanza,
después,
al fin de la jornada;
yo te llevo en mis
brazos al aljibe de plata,
que la senda no dañe
tus dos pies con sus zarzas,
y un beso sea nuestra
más lozana palabra.
Luego de recoger
las espigas doradas,
a la puesta del sol,
preparado ya el pan,
bese la luz tus manos
en la noche estrellada.
Entonaremos juntos,
tu mirada en mi alma,
un canto bajo el roble
cuando la luna salga,
para dormir soñando
con la nueva alborada.
Antes del 25 julio 2010
Copyright © Derechos reservados ®
la ronda de la casa:
temprano,
al despuntar el alba,
yo iré
al campo de labranza;
tu mientras
cocinas la esperanza,
mezclada
con algo de pitanza,
después,
al fin de la jornada;
yo te llevo en mis
brazos al aljibe de plata,
que la senda no dañe
tus dos pies con sus zarzas,
y un beso sea nuestra
más lozana palabra.
Luego de recoger
las espigas doradas,
a la puesta del sol,
preparado ya el pan,
bese la luz tus manos
en la noche estrellada.
Entonaremos juntos,
tu mirada en mi alma,
un canto bajo el roble
cuando la luna salga,
para dormir soñando
con la nueva alborada.
Antes del 25 julio 2010
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