Ania Kupuri
Poeta recién llegado
OSADIA
Fueron mis pies como ligeras gaviotas
y crucé la inmensidad de tu olvido
pero mis anhelos enflaquecieron
cuando llegué y te habías ido.
No te impuse un cerrojo al alma
tampoco te maniaté a mis yugos varios
solo te amé, hasta morir
y entre llagas, te besé los labios.
Me dejaste las quimeras de la muerte
y el sonido ligero de los mudos
un recuerdo en fatiga nula
aferrado a la sal de mi futuro.
De nada sirvió mi acuario de luz
entre tus resbalosos peces
De nada sirvió el panal de miel
si entre en ella te envaneces…
Ahora vago con el nombre de osadía
y sin explotar mi séptima vida
entre hinojos deambulo sin rostro
como cualquier desconocida
que con pies ligeros como gaviotas
te encontró abierto y constante
bajo el abrazo …De otra.
©
Fueron mis pies como ligeras gaviotas
y crucé la inmensidad de tu olvido
pero mis anhelos enflaquecieron
cuando llegué y te habías ido.
No te impuse un cerrojo al alma
tampoco te maniaté a mis yugos varios
solo te amé, hasta morir
y entre llagas, te besé los labios.
Me dejaste las quimeras de la muerte
y el sonido ligero de los mudos
un recuerdo en fatiga nula
aferrado a la sal de mi futuro.
De nada sirvió mi acuario de luz
entre tus resbalosos peces
De nada sirvió el panal de miel
si entre en ella te envaneces…
Ahora vago con el nombre de osadía
y sin explotar mi séptima vida
entre hinojos deambulo sin rostro
como cualquier desconocida
que con pies ligeros como gaviotas
te encontró abierto y constante
bajo el abrazo …De otra.
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