Solaribus
Poeta veterano en el portal
En el medio de las sombras,
cuando ya nada tú quieras,
cuando todos se hayan ido
y ya no queden estrellas,
y todo quede vacío,
a un instante de la muerte,
cuando el gélido rocío
haya abarcado la sangre
mi corazón será luna
en el cielo de esa estepa.
Aunque tu calma se lleven
los vencejos de la guerra
en esta vida que no alcanza
a cumplir con sus promesas
de azul de infancia lejana
que se pierden y se queman
y crepitan como leña,
mi alma ondeará serena
como buscando despojos
para tejer risas nuevas.
Tendré memoria de soles
para recordar quien fuiste
y armar de nuevo tus manos
tu rostro, tus ojos tristes
y el canto de alondra antigua
que de tu voz aún me queda.
Sobre el campo de batalla
las ilusiones muertas
y con su orgullo vencido,
la ternura y sus banderas,
pero mi amor será la luz
que correrá entre la hierba
y hará palpitar la savia
nuevamente por las venas
y el silencio será lágrima
de quien retorna a la vida:
reencuentro de musgo dulce
sin olvidar las heridas.
Un puño de tierra fértil
más el agua de mi cuerpo,
para sembrar tiempo nuevo
y así esperar la vendimia
de todas las luces del cielo,
para beber de las hojas
ese líquido alimento
que regenere las fibras
que de esperar, se murieron.
Renacida entre las sedas,
mariposa tan dolida,
te llevaré hasta mi campo
de rosas y de azucenas
y en mi jardín más profundo
te desnudaré mi esencia
de ángel enamorado
de tu fémina belleza,
pero antes de todas las cosas,
de tu infinita tristeza.
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de tu infinita tristeza.
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