Canción para mi niño muerto

Jotabé

Poeta recién llegado
Canción para mi niño muerto


(Poema en Rima Jotabé)






Ese niño yerto en aquella caja,
clavó en mi su fría tez cual navaja.


Destrozándome el pecho y el sentimiento,
y reavivando el viejo sufrimiento,
que pensaba llevado por el viento,
donde la voz nunca habla de lamento.


Donde en roca se torna el corazón,
tras una venda de gruesa aflicción.


Pero fue el acre olor de su mortaja,
o quizá fue su aspecto somnoliento,
quien golpeó sin tregua mi razón


Creando en mi recuerdo la figura,
de un pequeñín de cálida lisura,


y piel blanca como la de un armiño,
al que todas las noches con cariño,
besaba sus mejillas con aliño,
pues ese tierno infante era mi niño.


El hijo que mi esposa en sus entrañas,
concibió y luego parió con sus mañas,


Cuidó y amamantó con suma ternura,
mientras mi hijo con un pícaro guiño,
reía todas las pizpirigañas.


Pensaba mi vida llena de dicha,
hasta que el cruel destino movió ficha,


y un drogadicto triste y tembloroso,
de muy mala ley y corazón buboso,
golpeó mi paz cual derribo y acoso,
llenándome de un vacío espantoso.


Mi ánima llorosa gritaba herida,
y mi voz enmudecía aterida,


ante la realidad de mi desdicha,
pues al cubrir de tristeza aquel foso
en él enterraba mi propia vida.






Juan Benito Rodríguez Manzanares
 
No hay nada mas triste que perder a un ser querido, más aún un inocente que apenas empieza a vivir, senti tu dolor en cada letra, ánimo tu Ángelito no querra verte así estimado poeta.

Saludos Felinos
 
Jotabé;4471354 dijo:
Canción para mi niño muerto
(Poema en Rima Jotabé)

Ese niño yerto en aquella caja,
clavó en mi su fría tez cual navaja.

Destrozándome el pecho y el sentimiento, ....12
y reavivando el viejo sufrimiento,
que pensaba llevado por el viento,
donde la voz nunca habla de lamento.

Donde en roca se torna el corazón,
tras una venda de gruesa aflicción.

Pero fue el acre olor de su mortaja,
o quizá fue su aspecto somnoliento,
quien golpeó sin tregua mi razón


Creando en mi recuerdo la figura,
de un pequeñín de cálida lisura,

y piel blanca como la de un armiño,
al que todas las noches con cariño,
besaba sus mejillas con aliño,
pues ese tierno infante era mi niño.

El hijo que mi esposa en sus entrañas,
concibió y luego parió con sus mañas,

Cuidó y amamantó con suma ternura, ...12
mientras mi hijo con un pícaro guiño,
reía todas las pizpirigañas.


Pensaba mi vida llena de dicha,
hasta que el cruel destino movió ficha,

y un drogadicto triste y tembloroso,
de muy mala ley y corazón buboso, ...12
golpeó mi paz cual derribo y acoso, ...12
llenándome de un vacío espantoso.

Mi ánima llorosa gritaba herida,
y mi voz enmudecía aterida,

ante la realidad de mi desdicha,
pues al cubrir de tristeza aquel foso
en él enterraba mi propia vida.

Juan Benito Rodríguez Manzanares

Estimado amigo Juan Benito, primeramente quiero darte la bienvenida a este gran Portal, conociendo tu gran trayectoria poética no dudo que podras aportar excelentes muestras de tu buenhacer.

En esta estupenda y conmovedora composición que nos dejas enmarcada en tu estructura JB, observo algunos descuidos en cuanto a la métrica además de bastantes roturas en los ritmos del recitado por mezclar acentuaciones encontradas.
Creo que si se presenta un tema como obra maestra debería ser un trabajo al que no se le pudieran poner reparos.
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