Canción para un amor tardío.
¿Por qué llegaste tan tarde amor?
Hoy, que mis ojos cansados,
solo ven en los tuyos silencio,
dolor y olvidos imposibles.
Hoy, que mi piel es cáscara de un árbol viejo,
que ya el sol no quema, y en mis manos,
caricias aguardan pocas en los dedos.
Un volcán a punto de explotar
de nuevo las mieles ultimas,
estalagmitas en la cueva congeladas cuecen,
hierven y en borrasca, praderas de nuevo inundan,
braman en las noches voces de amantes dicha y gozo.
Ya lo se,
has venido, por lo único que me queda y que no muere,
este pobre y triste corazón, que de amar nunca se cansa.
Libertino el pobre, en la antesala de su ocaso, te abrió a ti
sus puertas y entraste en él como una flecha poderosa,
te empotraste firme en sus entrañas, y desde allí iluminaste todo.
Hoy, gracias a ti amor tardío,
mariposas vuelan desde el nido,
tulipanes florecen a mi puerta
y los ruiseñores alejan el canto de tristeza
que anunciaba muerte.
Hoy el sol entra claro por las vidrieras,
y alumbra hasta las cenizas de amores viejos,
que ya no importan, que no duelen, que son historia.
Con tu sonrisa, haces que la vida
sea caricia diaria, para por fin en paz morir
en tus pecho refugiado.
L.O.D.M.
marzo 26-2006
cohelett.
¿Por qué llegaste tan tarde amor?
Hoy, que mis ojos cansados,
solo ven en los tuyos silencio,
dolor y olvidos imposibles.
Hoy, que mi piel es cáscara de un árbol viejo,
que ya el sol no quema, y en mis manos,
caricias aguardan pocas en los dedos.
Un volcán a punto de explotar
de nuevo las mieles ultimas,
estalagmitas en la cueva congeladas cuecen,
hierven y en borrasca, praderas de nuevo inundan,
braman en las noches voces de amantes dicha y gozo.
Ya lo se,
has venido, por lo único que me queda y que no muere,
este pobre y triste corazón, que de amar nunca se cansa.
Libertino el pobre, en la antesala de su ocaso, te abrió a ti
sus puertas y entraste en él como una flecha poderosa,
te empotraste firme en sus entrañas, y desde allí iluminaste todo.
Hoy, gracias a ti amor tardío,
mariposas vuelan desde el nido,
tulipanes florecen a mi puerta
y los ruiseñores alejan el canto de tristeza
que anunciaba muerte.
Hoy el sol entra claro por las vidrieras,
y alumbra hasta las cenizas de amores viejos,
que ya no importan, que no duelen, que son historia.
Con tu sonrisa, haces que la vida
sea caricia diaria, para por fin en paz morir
en tus pecho refugiado.
L.O.D.M.
marzo 26-2006
cohelett.