… de los miradores, tras hocicos de avión, y coronillas de jardines químicos…
la lozana redondez de los colores, más al fondo del eco…
tientas a las cordilleras más íntimas,
naricilla de gracia, a la luz de fósforos de hiedra.
De cada juego de horizontes de pergamino,
y nosotros inventando un nuevo verbo…
con cada huida por autopistas de cristal.
Nos tientan las mariposas con su ración de mar...
al ecuador de sus tenderetes café,
las manos que esperan,
tras las dentaduras de la piedra…
aquellos que pasaron firmando, con un círculo de pájaros.
Las ocho horas, en círculo mágico;
donde es la euforia, hermana del hombre…
donde son sus rostros, sonrisa, en sueño de hoguera.
Cuando os multiplican las abejas...
y vuestros naipes, la substanciosa aura de sus cabellos….
Escaleras de caracol, en altas torres, y armazón de brillos;
ventanas al Kandinsky para niños…
Cuando las escuelas prolongan un bouquet,
turquesa en la laguna de rosas esquivas;
con una pausa, para imaginar sombreros…
chapotean por azules más intensos,
salidas de cuadriláteros de luna…
y ponemos cartabón en un cielo de ubres…
con voz de terciopelo, la noche.
la lozana redondez de los colores, más al fondo del eco…
tientas a las cordilleras más íntimas,
naricilla de gracia, a la luz de fósforos de hiedra.
De cada juego de horizontes de pergamino,
y nosotros inventando un nuevo verbo…
con cada huida por autopistas de cristal.
Nos tientan las mariposas con su ración de mar...
al ecuador de sus tenderetes café,
las manos que esperan,
tras las dentaduras de la piedra…
aquellos que pasaron firmando, con un círculo de pájaros.
Las ocho horas, en círculo mágico;
donde es la euforia, hermana del hombre…
donde son sus rostros, sonrisa, en sueño de hoguera.
Cuando os multiplican las abejas...
y vuestros naipes, la substanciosa aura de sus cabellos….
Escaleras de caracol, en altas torres, y armazón de brillos;
ventanas al Kandinsky para niños…
Cuando las escuelas prolongan un bouquet,
turquesa en la laguna de rosas esquivas;
con una pausa, para imaginar sombreros…
chapotean por azules más intensos,
salidas de cuadriláteros de luna…
y ponemos cartabón en un cielo de ubres…
con voz de terciopelo, la noche.