daniel amaya
Poeta fiel al portal
I
El Recuerdo
Aún la recuerdo en el silencio,
la marea tocando su dulce cuerpo,
mi mente derritiéndose en sus labios,
las hojas meneándose con el viento,
mi cuerpo ahogado en sus ojos,
la luz abrazando los pétalos de su cabello.
La fantasía enmudece los trastornos del miedo,
no lo creo, mera emoción, mera insinuación,
las blancas aves sobrevuelan el aura de su voz,
la brisa de sus ojos es consuelo de calor,
sus apacibles besos son poesías de pasión,
soy prisionero, sus barrotes dan seducción.
Las suaves espinas calman el dolor.
como insinúa, como lo dice, como lo piensa,
su voz esconde palabras de un sueño acogedor
es ridículo, su tormenta calma la sed de mi corazón,
II
EL ENFRENTAMIENTO
La ventana está abierta, no la ignores,
mírala, ¿ves todas las heridas que hicimos?
ciérrala allí está el desierto hecho por los dos,
todo se secó, la fuerte raíz ahora cedió,
abre la puerta, deja salir la lluvia por favor,
la calma se agobia, secando las inocentes plantas,
ya no siento el aire, se acorta respiración.
Aún es dura esa estúpida despedida,
se derrumba mi rostro despertando el tormento,
se está desvaneciendo tu figura de mis ojos
el espejo se quebró, no soporta el recuerdo de tu amor.
No mientas que vas a desfallecer despierta,
tu silencio habla más que tus espinas,
me persigue tu pensamiento, sabes que nos pertenecemos,
tu cuerpo fue solo un espejismo, tu alma es la que actúa por amor,
la luna es testigo, cicatriza nuestro cuerpo marchitado de soledad,
tus lianas toman las mías, devolviendo el verdor de nuestro amor,
es inútil me amas, la verdad se apropia de tus pétalos,
ahora no tocamos el suelo, nos amamos con el alma, las espinas y los pétalos.
III
EL PODER DEL AMOR
Mira el amanecer, ya no hay grises alas de melancolía,
el rey amarillo reconciliando la fragancia de vivir,
soy tu vida, toma mis manos y florezcamos al jardín,
las gotas de agua son un misterio acariciando nuestra piel,
parecen miles de estrellas sofocando las tinieblas,
como una mano sembrando colores en la oscuridad.
Di que me amas, tus lágrimas desentierran la felicidad,
nace el arcoíris sobre la ardiente pureza de la vida,
ya no solo me amas con los ojos, lo dice la ternura del cielo,
crecen hermosas espigas atestiguando el compartir del tiempo,
florece todo lo que soñamos, brotando alegría desde el suelo,
el paraíso refleja los bellos retoños que obligaron nuestros sentimientos,
he dominado el silencio, abandonándolo en su pesadilla,
ahora todo florece, somos fruto del poder del amor.
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