Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se marchó como cada día.
Cerró tras él la puerta.
Echó los cerrojos con brío
y a la llave dio dos vueltas.
Conquistó la ventana
y asomada al quicio,
vio su silueta desdibujada
abrazando la alborada.
Las horas de soledad
se apostaban tras ella
con el candado del latido
de su alma en la boca.
¡Es inútil luchar
batallas perdidas!
La siguieron por los pasillos,
oscuros y vacíos de la casa
hasta los pies de la cama,
para poder arroparla.
Se ovilló en el hueco templado
que aún palpitaba y, arrebujada
entre las sábanas, apoyó la cabeza
en la pulcritud de la almohada.
Se empapó de su aroma
dejando que el sueño llegara…
Desfilan y se desvanecen los minutos;
ya queda menos, apenas un suspiro.
La tarde se desmaya vacilante
tras el enrejado de la persiana.
Lumbre ardiendo en el cielo.
Sus ojos azabache ansiosos
husmean el denso aire
que trae ecos de regreso.
Desde el cuarto escucha
en giro quebrarse el silencio
y antes de que entre su dueño
anticipa ya el encuentro.
¿Dónde está mi niña?
Salta y brinca…
¿Quién te quiere a ti?
¡Ay mi canela guapa!
¡Guapa!... gua..pa
Guau, guau…guau
Es todo lo que ella
le puede decir…
Cerró tras él la puerta.
Echó los cerrojos con brío
y a la llave dio dos vueltas.
Conquistó la ventana
y asomada al quicio,
vio su silueta desdibujada
abrazando la alborada.
Las horas de soledad
se apostaban tras ella
con el candado del latido
de su alma en la boca.
¡Es inútil luchar
batallas perdidas!
La siguieron por los pasillos,
oscuros y vacíos de la casa
hasta los pies de la cama,
para poder arroparla.
Se ovilló en el hueco templado
que aún palpitaba y, arrebujada
entre las sábanas, apoyó la cabeza
en la pulcritud de la almohada.
Se empapó de su aroma
dejando que el sueño llegara…
Desfilan y se desvanecen los minutos;
ya queda menos, apenas un suspiro.
La tarde se desmaya vacilante
tras el enrejado de la persiana.
Lumbre ardiendo en el cielo.
Sus ojos azabache ansiosos
husmean el denso aire
que trae ecos de regreso.
Desde el cuarto escucha
en giro quebrarse el silencio
y antes de que entre su dueño
anticipa ya el encuentro.
¿Dónde está mi niña?
Salta y brinca…
¿Quién te quiere a ti?
¡Ay mi canela guapa!
¡Guapa!... gua..pa
Guau, guau…guau
Es todo lo que ella
le puede decir…
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