Cansada de encontrar sombras infinitas,
Difuminándose con largos días de luz cegadora,
Tan vanos, tan eternos y a la vez fugaces.
Cansada de encontrar chispa en la oscuridad,
Hasta el amanecer, todo impasible,
Una vez más
Cansada de sentir el placer de lo superfluo,
Separándolo de lo inmortal,
Volviendo a buscar y encontrar el inmenso vacío,
En cada entrega, en cada roce,
Alarde inevitable de lo que llamamos superficial
Cansada de oprimir con expresiones amables,
Lo que atado y ahogado el interior desea mostrar.
Cansada de obligar a la invisibilidad del llanto interno,
A permanecer oculto, aquello que lucha por aflorar.
Cansada de querer y no poder,
De la ineludible impotencia al sentir,
Lo que es ser al propio cuerpo de espíritu infiel.
Cansada de empapar el sentimiento,
Apuñalando el pasado, olvidando,
Para desatar las cadenas de lo moralmente correcto.
Cansada de querer y dejar atrás,
De conocer y olvidar, de nuevas rutas sin objetivo,
Cansada de sentir, hacer y disfrutar.
Cansada de todo aquello que una vez juré odiar