sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cantaban las nubes en el alma
se hacían de rosales sus ramas
el cielo era una flor
la marca de un amor.
se hacían de rosales sus ramas
el cielo era una flor
la marca de un amor.
Cristales que se hacían con el viento,
cantos de belleza planetaria
estribillos de rosas mediterráneas.
cantos de belleza planetaria
estribillos de rosas mediterráneas.
Cristales del cielo
con poemas de un paso hasta la era del sol,
acostados a la orilla de un mar de color,
que navegaba en las palabras hacia un sueño de otra dimensión,
la noche era fiebre
la mañana era el poema crónico,
el alma de la gloria,
de la pasión
de los cielos que a todos nos vieron nacer
para sonreír en la lágrima de las frases
poemas que llegan a los dedos semillados,
semillados en la construcción de un mundo de amor,
rosales y soles de uniformes de un corazón,
metido en los altares de un ruiseñor,
así hasta creer en las miradas de una salvación
hasta más allá del color,
venidas fuerzas que acoplan su sabor,
ardiendo en los perfumes de la piel con sudor,
sudor de lágrimas emocionadas ante las mañanas
al alba le saldra su promesa
de soñar para un mundo de luz
pues en la noche el corazón será el paso
hacia una seducción
que nos lleva al altar de la confusión,
jurando un destino con huellas
de ahí hasta la muerte del tiempo,
del tiempo al adiós del firmamento,
pero con el alma siempre atenta
que de los besos nacerán caramelos,
de los caramelos nacerán los hijos,
y de los hijos nacerán los corazones,
y de ellos una nueva historia.
con poemas de un paso hasta la era del sol,
acostados a la orilla de un mar de color,
que navegaba en las palabras hacia un sueño de otra dimensión,
la noche era fiebre
la mañana era el poema crónico,
el alma de la gloria,
de la pasión
de los cielos que a todos nos vieron nacer
para sonreír en la lágrima de las frases
poemas que llegan a los dedos semillados,
semillados en la construcción de un mundo de amor,
rosales y soles de uniformes de un corazón,
metido en los altares de un ruiseñor,
así hasta creer en las miradas de una salvación
hasta más allá del color,
venidas fuerzas que acoplan su sabor,
ardiendo en los perfumes de la piel con sudor,
sudor de lágrimas emocionadas ante las mañanas
al alba le saldra su promesa
de soñar para un mundo de luz
pues en la noche el corazón será el paso
hacia una seducción
que nos lleva al altar de la confusión,
jurando un destino con huellas
de ahí hasta la muerte del tiempo,
del tiempo al adiós del firmamento,
pero con el alma siempre atenta
que de los besos nacerán caramelos,
de los caramelos nacerán los hijos,
y de los hijos nacerán los corazones,
y de ellos una nueva historia.
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