Extraño frío invernal
recorre su cuerpo.
Su alma inmortal
habita este infierno.
La escarcha le cubre,
alivia su dolor
en este invierno que pudre
y araña su corazón.
Se rompió de tanto usarlo,
no hay vuelta de hoja.
Ató los últimos cabos,
ya nadie le estorba.
Las manos manchadas
por defender lo suyo,
sangre derramada
protegiendo su orgullo.
Ahora su alma
vaga iracunda,
todo por su amada,
maldita tortura.
Robó coronas
a nobles monarcas.
De esta forma
sus riquezas ganaba.
Conquistó castillos,
derribó murallas.
No fue con hechizos,
fue con artimañas.
Los más duros arietes
quebró con la mirada.
Sin compañías decentes,
pero venciendo batallas.
Arrasó mil ciudades,
firmó grandes obras,
negó falsas verdades,
se burló de las diosas.
Verlo ahora encogido
en su negra tumba.
Su amargo quejido
el alma perturba.
Monstruo de piedra
con el corazón helado.
No hay arma que hiera
el hormigón armado.
Todo cambió con su llegada,
ahora nieva en el infierno,
las brasas y las llamas
enfrían su esqueleto.
Espera su venganza
por aquello que perdió,
ese bravo guerrero
que al mal se vendió.
Oid ahora su aullido,
furioso espera la vuelta.
Su grito de guerra
hiela las ideas.
Preparaos para lo peor.
El día que esto ocurra
recibiréis la lección,
no os quepa duda.
Volverá para buscarla,
hizo esa promesa,
cuidará hasta en la tumba
de su amada princesa.
recorre su cuerpo.
Su alma inmortal
habita este infierno.
La escarcha le cubre,
alivia su dolor
en este invierno que pudre
y araña su corazón.
Se rompió de tanto usarlo,
no hay vuelta de hoja.
Ató los últimos cabos,
ya nadie le estorba.
Las manos manchadas
por defender lo suyo,
sangre derramada
protegiendo su orgullo.
Ahora su alma
vaga iracunda,
todo por su amada,
maldita tortura.
Robó coronas
a nobles monarcas.
De esta forma
sus riquezas ganaba.
Conquistó castillos,
derribó murallas.
No fue con hechizos,
fue con artimañas.
Los más duros arietes
quebró con la mirada.
Sin compañías decentes,
pero venciendo batallas.
Arrasó mil ciudades,
firmó grandes obras,
negó falsas verdades,
se burló de las diosas.
Verlo ahora encogido
en su negra tumba.
Su amargo quejido
el alma perturba.
Monstruo de piedra
con el corazón helado.
No hay arma que hiera
el hormigón armado.
Todo cambió con su llegada,
ahora nieva en el infierno,
las brasas y las llamas
enfrían su esqueleto.
Espera su venganza
por aquello que perdió,
ese bravo guerrero
que al mal se vendió.
Oid ahora su aullido,
furioso espera la vuelta.
Su grito de guerra
hiela las ideas.
Preparaos para lo peor.
El día que esto ocurra
recibiréis la lección,
no os quepa duda.
Volverá para buscarla,
hizo esa promesa,
cuidará hasta en la tumba
de su amada princesa.