oxirus
Poeta fiel al portal
Y vinieron a mí, tantos cuerpos
duelo de las rosas ,
en nieblas de un cendalí anochecido.
Con voz de lobo y diente de leopardo
esos, ojos, tan verdes como esmeraldas,
negros, grises, pardos, en bellísimos azules,
en fuentes donde tiemblan estrellas de fuego.
Me miraron todas, me lloraron también,
bendecido por esas manos, delicadas, soñadoras,
blancas como el algodón, morenas.
Suaves, todo abarcadoras, manos
tan frescas que corrían por los
febriles senderos de puntadas.
¡Oh! Cercado de vaporosas gasas
en mi sabor de sangre y de belleza,
tímidas como el hombre,
bebiendo en la sabiduría de su goce.
Ah, esos cabellos , esos tiernos terciopelos
en la transitoria casa de espejos
rubios, negros, aun castaños casi colorados,
dédalos de rayos, de un placer ultraterrestre.
Besando mi alma en una l [FONT="]ágrima de oro,
¡Pero viniste [FONT="]tú, la inocente castigada
por mis manos y mi lengua
por la demencia de mi sangre.
llegaste tan profundo
por venir de los m [FONT="]ás alto, del eterno.
Me llamaste ¡Elohim! ¡Elohim!
soy el racimo amargo de tu viña,
que el ángel de los orígenes
apretó entre mi boca y la agonía.
Exclame ¡por fin! Nirvana ¡por fin!,
me perdonarás aquel abrazo
que no llegó a tiempo, a pesar de tu anhelos.
Y mi deseo que se batió a muerte con un pasaje,
espumita blanca y pura como el mar.
¡A ti destino incierto!¡A ti Julieta!
¡Recógeme en tu seno!
¡Ábreme la pagoda de tu lecho ocioso!
¡Que suave es tu paraíso!
¡Crecí en los manantiales de tu sangre!
duelo de las rosas ,
en nieblas de un cendalí anochecido.
Con voz de lobo y diente de leopardo
esos, ojos, tan verdes como esmeraldas,
negros, grises, pardos, en bellísimos azules,
en fuentes donde tiemblan estrellas de fuego.
Me miraron todas, me lloraron también,
bendecido por esas manos, delicadas, soñadoras,
blancas como el algodón, morenas.
Suaves, todo abarcadoras, manos
tan frescas que corrían por los
febriles senderos de puntadas.
¡Oh! Cercado de vaporosas gasas
en mi sabor de sangre y de belleza,
tímidas como el hombre,
bebiendo en la sabiduría de su goce.
Ah, esos cabellos , esos tiernos terciopelos
en la transitoria casa de espejos
rubios, negros, aun castaños casi colorados,
dédalos de rayos, de un placer ultraterrestre.
Besando mi alma en una l [FONT="]ágrima de oro,
¡Pero viniste [FONT="]tú, la inocente castigada
por mis manos y mi lengua
por la demencia de mi sangre.
llegaste tan profundo
por venir de los m [FONT="]ás alto, del eterno.
Me llamaste ¡Elohim! ¡Elohim!
soy el racimo amargo de tu viña,
que el ángel de los orígenes
apretó entre mi boca y la agonía.
Exclame ¡por fin! Nirvana ¡por fin!,
me perdonarás aquel abrazo
que no llegó a tiempo, a pesar de tu anhelos.
Y mi deseo que se batió a muerte con un pasaje,
espumita blanca y pura como el mar.
¡A ti destino incierto!¡A ti Julieta!
¡Recógeme en tu seno!
¡Ábreme la pagoda de tu lecho ocioso!
¡Que suave es tu paraíso!
¡Crecí en los manantiales de tu sangre!
[musica]http://www.tempoesia1.hpgvip.ig.com.br/internacional/Guns_and_Roses/So_Fine.mid[/musica]
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