Jeison
Poeta fiel al portal
I
¡Ay! el poder, la sangre, la sangre y el poder,
cuando el horrible día empieza a oscurecer.
Y caen como pólvora las ninfas del azufre,
¡quién, si no el corazón del que se calla y sufre!
Quién, si no la templanza del que sonríe y canta
y clama, ilusionado: “¡cuánta esperanza, cuánta!”
Oh almas adoquinadas, oh muerte, oh esplendor.
¿Por qué callan los ríos? ¿por miedo o por dolor?
¿Y por qué los cadáveres, contra espadín y techo?
¿por qué niños y hambrientos? ¿qué maldad, pues, han hecho?
Ay, tierra, tierra mía, ¿qué augurio te parió?
Duele seguir viviendo, duele el que ya murió.
II
Venga, señor, y mire: Revés, delante atrás,
aquí hay uno, y allá… ¿dos muerticos no más?
Pero quizá tus tripas de amapola y Casabe,
quizá tu voz de flauta, quizá, quizá, quién sabe.
Te levantas y caes como quien ya no alcanza,
como quien solo arriba por sed o por venganza.
Quisiera, tierra mía, curarte tanta herida,
lavarte tanta sangre, donar también mi vida.
¿Por qué así, por qué así? ¡Qué cruel y doloroso!
Entre la parda vela, entre el clarín ruidoso.
¿Por qué así, por qué así? ¡Oh valles del Caguán!
Unos aún esperan, pero otros ya no están.
Jeison Villalba.
¡Ay! el poder, la sangre, la sangre y el poder,
cuando el horrible día empieza a oscurecer.
Y caen como pólvora las ninfas del azufre,
¡quién, si no el corazón del que se calla y sufre!
Quién, si no la templanza del que sonríe y canta
y clama, ilusionado: “¡cuánta esperanza, cuánta!”
Oh almas adoquinadas, oh muerte, oh esplendor.
¿Por qué callan los ríos? ¿por miedo o por dolor?
¿Y por qué los cadáveres, contra espadín y techo?
¿por qué niños y hambrientos? ¿qué maldad, pues, han hecho?
Ay, tierra, tierra mía, ¿qué augurio te parió?
Duele seguir viviendo, duele el que ya murió.
II
Venga, señor, y mire: Revés, delante atrás,
aquí hay uno, y allá… ¿dos muerticos no más?
Pero quizá tus tripas de amapola y Casabe,
quizá tu voz de flauta, quizá, quizá, quién sabe.
Te levantas y caes como quien ya no alcanza,
como quien solo arriba por sed o por venganza.
Quisiera, tierra mía, curarte tanta herida,
lavarte tanta sangre, donar también mi vida.
¿Por qué así, por qué así? ¡Qué cruel y doloroso!
Entre la parda vela, entre el clarín ruidoso.
¿Por qué así, por qué así? ¡Oh valles del Caguán!
Unos aún esperan, pero otros ya no están.
Jeison Villalba.
[MUSICA]http://www.fileden.com/files/2009/5/23/2453063/todav%C3%ADa%20cantamos.mp3[/MUSICA]
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