ser-8
Exp..
Latente está sobre nosotros,
como estrella protectora del cielo,
esa palabra cuyo nombre augusto
es como el pan y como el fuego
que a la hermandad siempre nos incita.
No hay momento que dentro del alma
su cercania innata no sintamos
ni que en lo mas hondo del corazón
no escuchemos su voz de sueño.
Mientras vivamos,vivirá donándonos,
sin mezquindades su calor eterno
y es que su alma inmensa necesita,
para sobrevivir en este mundo,
el corazón de millones de cuerpos.
Es allí donde toma forma y se reencarna,
propagando su virtud por doquier
y con el impulso de un torrente en llamas
deslumbra los lugares mas oscuros de la vida
dejando flameante su bandera iluminada.
Nada hay que se le oponga
a esa fuerza que todo lo renueva,
que recorre todas las fibras del orbe
y hasta ha de libertarnos de la materia.
Es relámpago en la cumbre de la vida,
centella que ennoblece los aconteceres:
nuestro destino y su sino se confundierón
como el hierro con la fragua
y nuestra historia va tomando la forma
de la inmortal gloria que hay en su entraña.
Seamos fieles a esa forma,
cual soldados a una consigna.
Porque es la forma verdadera de la vida:
justo equilibrio de paz y justicia.
Solo un sentimiento como el amor
puede engendrar ese milagro de armonía.
Porque en ningún otro la semejanza
con la Cruz jamás fue tan estricta.
Y con el amor con que la fruta
guarda en su seno la semilla
que de nuestro corazón crezca
el árbol sapiencial del amor sin mancilla.
Y que la vida verdadera empiece entonces.
como estrella protectora del cielo,
esa palabra cuyo nombre augusto
es como el pan y como el fuego
que a la hermandad siempre nos incita.
No hay momento que dentro del alma
su cercania innata no sintamos
ni que en lo mas hondo del corazón
no escuchemos su voz de sueño.
Mientras vivamos,vivirá donándonos,
sin mezquindades su calor eterno
y es que su alma inmensa necesita,
para sobrevivir en este mundo,
el corazón de millones de cuerpos.
Es allí donde toma forma y se reencarna,
propagando su virtud por doquier
y con el impulso de un torrente en llamas
deslumbra los lugares mas oscuros de la vida
dejando flameante su bandera iluminada.
Nada hay que se le oponga
a esa fuerza que todo lo renueva,
que recorre todas las fibras del orbe
y hasta ha de libertarnos de la materia.
Es relámpago en la cumbre de la vida,
centella que ennoblece los aconteceres:
nuestro destino y su sino se confundierón
como el hierro con la fragua
y nuestra historia va tomando la forma
de la inmortal gloria que hay en su entraña.
Seamos fieles a esa forma,
cual soldados a una consigna.
Porque es la forma verdadera de la vida:
justo equilibrio de paz y justicia.
Solo un sentimiento como el amor
puede engendrar ese milagro de armonía.
Porque en ningún otro la semejanza
con la Cruz jamás fue tan estricta.
Y con el amor con que la fruta
guarda en su seno la semilla
que de nuestro corazón crezca
el árbol sapiencial del amor sin mancilla.
Y que la vida verdadera empiece entonces.
Última edición: