Pursang
Poeta recién llegado
Elevo la mirada al Cielo
y en oración le pido Dios,
le suplico en dolor eterno:
¡Hay de mí, Señor!
¡Ten piedad, te lo ruego!
¡Quiero tenerla aquí, junto a mí!
¡Padre mío! ¡Y no puedo!
Que no puedo vivir sin ella,
ni siquiera verla a lo lejos;
en la distancia proclamar quiero:
Amor, mi cielo,
necesito de tú mirada y de tú calor,
ese que me mantiene vivo
aunque a veces me falten las ganas
en los días de infierno,
cuando no te tengo.
Tienes que entender que:
Necesito tus caricias… amor mío
para poder existir.
y en oración le pido Dios,
le suplico en dolor eterno:
¡Hay de mí, Señor!
¡Ten piedad, te lo ruego!
¡Quiero tenerla aquí, junto a mí!
¡Padre mío! ¡Y no puedo!
Que no puedo vivir sin ella,
ni siquiera verla a lo lejos;
en la distancia proclamar quiero:
Amor, mi cielo,
necesito de tú mirada y de tú calor,
ese que me mantiene vivo
aunque a veces me falten las ganas
en los días de infierno,
cuando no te tengo.
Tienes que entender que:
Necesito tus caricias… amor mío
para poder existir.