
Agradezco en cada momento
este regalo nacido del mismo cielo,
es tu desnudez vivido manifiesto
de belleza, ternura y placer,
todo al mismo tiempo.
Amo el ver como te sonrojas,
como desbordas tu pudor
cuando me deleito
observando el arte en tu cuerpo,
cuando te profano sin compasión
en nuestros más íntimos momentos.
Es tan tersa tu piel,
hueles a suave caramelo;
tu risa, canto de ángel,
son odas al amor que siento;
y tu mirar, de tu alma reflejo.
Tus brazos son cobijo para mi cuerpo,
tus piernas mi dulce lecho;
es tu vientre promesa de vida
y esperanza de nuestro amor eterno
pues eres mi todo, mi amor, mi cielo.
Sibelius