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Bichos
que coreáis trigueños
el rumor del silencio
entre los cerúleos cristales
del profundo sueño,
tornad a la morada lóbrega
entre las dagas de la sombra
que arenosas laceraron mi tiempo
en las carnes del averno
y mostrad exangüe mi sonrisa
entre los espesos alaridos de los muertos
antes que dejen estos labios
en su último suspiro
este verso
Refleje la nocturnidad el día entre los perfumes de las pútridas flores que arrancadas de su savia fraguaron el recuerdo de unas ánimas...
Gracias...
Se eleva un conjuro desde el monte oscuro de mi demencia para convertir la llegada del Lobo en una nocturna realidad hasta los imperios plagados del dolor del no soñar ni dormir...
Se eleva un conjuro desde el monte oscuro de mi demencia para convertir la llegada del Lobo en una nocturna realidad hasta los imperios plagados del dolor del no soñar ni dormir...
Mascullemos el oscuro conjuro del deseo con los negros labios que la muerte deja en el dolor y el estrépito y hagámonos realidad en la inflamada carne del averno...