Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Enumero,
los gritos verticales
de todos mis dioses rotos
el desplome
de mi última inquietud.
Las tumbas huecas
sobre la dureza del horizonte.
Todo huele ahora a silencio
a cenizas y a silencio.
Mis manos desnudas de pecado
persiguen el extravió
de la fruta edénica,
decrepitas de tanto delinear quimeras
en la ferocidad de enjambre gritos rotos.
Y se pierden,
allá, donde se arremolina el silencio.
Todo cae bajo el peso de su último delirio.