Y se valorar la misericordia en lo que vale,
y el dolor que se pierde en una orilla de la respiración…
y las calles al calor de esa hoguera de las gaviotas,
y los caballos que galopan por esas cabelleras del amor;
el barco que recrea sus propios huesos para ser CAPAZ.
Y los monos de la otra orilla que tienden la mano,
y los jardines etéreos del camino correcto,
y esos atardeceres violetas que regresan a las escuelas,
y los caballos que rebuscan en el corazón y en el trueno.