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Caprichos y desdenes

Lord Vélfragor

Poeta adicto al portal
Hambre profunda,
roídos los huesos,
con el antiguo cielo,
desfigurado el rostro,
con alas rotas,
con fuego en venas....

He aquí al destino,
tomado de la mano de la desgracia,
bebiendo el vino del mezquino,
robando las ovejas del pobre imbécil
para acarrear más cubos,
que de agua no son,
que de vino no es,
si no de vinagre y sal...

Confabulándose al misterio,
de tiras pintadas,
en papiro conseguido,
de la piel de tu espalda,
para bañaros en asquerosos perfumes,
que presumirás como bellos,
entre los maniquíes del olimpo,

Decoraciones brillantes,
a ramas de desoriente,
con la caldea de sesos,
más árida que el desierto de Gobi,
reinando en el silencio,
las huestes de las moscas,
que revolotean el cabello,
alimentando el ego del infame...

¡Mirad las alas!
¡Ícaro cae! el sol lo mata,
¿O las alas falsas?
¡Ja, ja, ja, ja!
Sonetos discordes,
como las notas del vecino,
que nada sabe de música,
y presume ser Beethoven...

Consumada rabia,
para asesinarlos a todos,
que lentamente acompañaría,
un baño de sangre,
entre dagas y espadas,
que pierda entre espinas y rosas....

Mi, ser, nada, contestas,
¡Y es verdad maldito imbécil!
¿acaso lo preguntas para que diga no?
¡Ja, ja, ja, ja!

Marte apunta,
la espada en tu espalda,
en la guerra cobarde,
de los labios rojos,
son las caricias mas serenas,
las promesas más sinceras,
que te herirán de muerte...

¡Nada existe real!
¡Todo lo real es!
¡Y entre espuma y arena!
¡Y entre mares ajenos!
la marea sube... el desenfreno baja,

¿Ley confusa? ¡Simple!
ama y morirás,
engaña y serás infeliz,
solo queda.... ¿soledad o solitud?
¡A quien le importa!

Regados los placeres,
de taciturnos deleites,
hasta el cofre del tesoro,
que reina sabes donde,
ahí donde tocas para mí,
con ardientes caricias,
que desvelan mis sueños...

Sucios manjares para el moralista,
Delicioso festín para quién soy...

Jade en corteza,
rubíes en mi anillo,
que sea lo que ha de ser,
no más al destino,
y si a mi capricho...

Que entre tumbas de arena,
el sol siempre será victorioso,
entre mis manos...
solo un pequeño halo de luz,
cubierto por mis sombras...

En eclipse,
en muerte,
en final....

¿Entiendes?

L.V.

 
El destino siempre es incierto, volando entre la rareza de las tumbas, los desiertos moribundos... yaciendo en la línea... qué pasará?
Papillón te quiere... eso es o no destino?
 
Hambre profunda,
roídos los huesos,
con el antiguo cielo,
desfigurado el rostro,
con alas rotas,
con fuego en venas....

He aquí al destino,
tomado de la mano de la desgracia,
bebiendo el vino del mezquino,
robando las ovejas del pobre imbécil
para acarrear más cubos,
que de agua no son,
que de vino no es,
si no de vinagre y sal...

Confabulándose al misterio,
de tiras pintadas,
en papiro conseguido,
de la piel de tu espalda,
para bañaros en asquerosos perfumes,
que presumirás como bellos,
entre los maniquíes del olimpo,

Decoraciones brillantes,
a ramas de desoriente,
con la caldea de sesos,
más árida que el desierto de Gobi,
reinando en el silencio,
las huestes de las moscas,
que revolotean el cabello,
alimentando el ego del infame...

¡Mirad las alas!
¡Ícaro cae! el sol lo mata,
¿O las alas falsas?
¡Ja, ja, ja, ja!
Sonetos discordes,
como las notas del vecino,
que nada sabe de música,
y presume ser Beethoven...

Consumada rabia,
para asesinarlos a todos,
que lentamente acompañaría,
un baño de sangre,
entre dagas y espadas,
que pierda entre espinas y rosas....

Mi, ser, nada, contestas,
¡Y es verdad maldito imbécil!
¿acaso lo preguntas para que diga no?
¡Ja, ja, ja, ja!

Marte apunta,
la espada en tu espalda,
en la guerra cobarde,
de los labios rojos,
son las caricias mas serenas,
las promesas más sinceras,
que te herirán de muerte...

¡Nada existe real!
¡Todo lo real es!
¡Y entre espuma y arena!
¡Y entre mares ajenos!
la marea sube... el desenfreno baja,

¿Ley confusa? ¡Simple!
ama y morirás,
engaña y serás infeliz,
solo queda.... ¿soledad o solitud?
¡A quien le importa!

Regados los placeres,
de taciturnos deleites,
hasta el cofre del tesoro,
que reina sabes donde,
ahí donde tocas para mí,
con ardientes caricias,
que desvelan mis sueños...

Sucios manjares para el moralista,
Delicioso festín para quién soy...

Jade en corteza,
rubíes en mi anillo,
que sea lo que ha de ser,
no más al destino,
y si a mi capricho...

Que entre tumbas de arena,
el sol siempre será victorioso,
entre mis manos...
solo un pequeño halo de luz,
cubierto por mis sombras...

En eclipse,
en muerte,
en final....

¿Entiendes?

L.V.

Expresar que el destino generalmente nos aparece con sus incertidumbres.
se mantienen pues en la obra esos pliegues de verlo como un vuelo
de nostalgias. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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