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Capricornio

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Las estrellas no saben contar luceros, Liliana,
ni se preguntan cuántos millones de ojos
nos estarán mirando allá arriba, porque estamos arriba
y estamos abajo y en medio estamos del tiempo-despacio,
pero las estrellas no saben contar cuentos para dormir,
ni siquiera los corderos de la cerca del uno al nueve,
menos los hoyos negros del destino, el horóscopo
en el que caes cuando apagas los párpados, el incendio,
y te vuelves infinita y volátil como para esconderte de ti misma
en todo, porque eres tú la medida del universo, palmo a palmo,
aun oculta, cuando empequeñeces en plena mirada, cenit,
y te filtras en tu sombra, y te calas la intuición subterránea
de no saberte, de escapar a donde te nombres Paz,
pero ya decidido tu rumbo oceánico, te hacen cosquillas
las piedras cuando pasas por las raíces de los girasoles,
y te sorprendes manantial a mitad de tu risa, o de este canto,
caricia para quemar, para arder, para reír,
quemas el aire con tus peces cuando ríes o cuando te cantas,
porque el aire es para cantarlo y respirar es apenas un accidente,
la incesante volcadura de tu sangre estatuida en Liliana,
tú, medida del universo por las galaxias de estar que te caben
en las uñas, satélites, porque te cuentas con los dedos
y te sobran corazones, porque la tristeza es tu forma
de no entender el mundo, pero amar lo que en él desaparece,
desde el primer retoño hasta la última hoja que cae,
es tu manera de habitarlo y de habitarte, Tierra siempre.

19 de mayo de 2022
 
Las estrellas no saben contar luceros, Liliana,
ni se preguntan cuántos millones de ojos
nos estarán mirando allá arriba, porque estamos arriba
y estamos abajo y en medio estamos del tiempo-despacio,
pero las estrellas no saben contar cuentos para dormir,
ni siquiera los corderos de la cerca del uno al nueve,
menos los hoyos negros del destino, el horóscopo
en el que caes cuando apagas los párpados, el incendio,
y te vuelves infinita y volátil como para esconderte de ti misma
en todo, porque eres tú la medida del universo, palmo a palmo,
aun oculta, cuando empequeñeces en plena mirada, cenit,
y te filtras en tu sombra, y te calas la intuición subterránea
de no saberte, de escapar a donde te nombres Paz,
pero ya decidido tu rumbo oceánico, te hacen cosquillas
las piedras cuando pasas por las raíces de los girasoles,
y te sorprendes manantial a mitad de tu risa, o de este canto,
caricia para quemar, para arder, para reír,
quemas el aire con tus peces cuando ríes o cuando te cantas,
porque el aire es para cantarlo y respirar es apenas un accidente,
la incesante volcadura de tu sangre estatuida en Liliana,
tú, medida del universo por las galaxias de estar que te caben
en las uñas, satélites, porque te cuentas con los dedos
y te sobran corazones, porque la tristeza es tu forma
de no entender el mundo, pero amar lo que en él desaparece,
desde el primer retoño hasta la última hoja que cae,
es tu manera de habitarlo y de habitarte, Tierra siempre.

19 de mayo de 2022
¡Madre mía! Que nos encontramos con las capricornios, asidua especie a mirar las estrellas y a acelerarse en sus recorridos.
Quizás se me escape algo en esta entrega, pero no la poesía que lleva impresa y que asocié al paso que me ocupa y al que llegué para quedarme. Puede que no sea Liliana, o que sea Violeta.
Genial, cuatachón; sabes mucho de capricornios... de poesía ya lo tenía claro.
Un abrazote, Pedro, desde mi pequeño país de piedras compartidas.
 
Las estrellas no saben contar luceros, Liliana,
ni se preguntan cuántos millones de ojos
nos estarán mirando allá arriba, porque estamos arriba
y estamos abajo y en medio estamos del tiempo-despacio,
pero las estrellas no saben contar cuentos para dormir,
ni siquiera los corderos de la cerca del uno al nueve,
menos los hoyos negros del destino, el horóscopo
en el que caes cuando apagas los párpados, el incendio,
y te vuelves infinita y volátil como para esconderte de ti misma
en todo, porque eres tú la medida del universo, palmo a palmo,
aun oculta, cuando empequeñeces en plena mirada, cenit,
y te filtras en tu sombra, y te calas la intuición subterránea
de no saberte, de escapar a donde te nombres Paz,
pero ya decidido tu rumbo oceánico, te hacen cosquillas
las piedras cuando pasas por las raíces de los girasoles,
y te sorprendes manantial a mitad de tu risa, o de este canto,
caricia para quemar, para arder, para reír,
quemas el aire con tus peces cuando ríes o cuando te cantas,
porque el aire es para cantarlo y respirar es apenas un accidente,
la incesante volcadura de tu sangre estatuida en Liliana,
tú, medida del universo por las galaxias de estar que te caben
en las uñas, satélites, porque te cuentas con los dedos
y te sobran corazones, porque la tristeza es tu forma
de no entender el mundo, pero amar lo que en él desaparece,
desde el primer retoño hasta la última hoja que cae,
es tu manera de habitarlo y de habitarte, Tierra siempre.

19 de mayo de 2022
No habrá ninguna "cara de baboso" que supere la tuya (¡sabes?), #PincheLíricoyBaboso. ♡
Abrazos pa' tí, te quiero.
 
¡Madre mía! Que nos encontramos con las capricornios, asidua especie a mirar las estrellas y a acelerarse en sus recorridos.
Quizás se me escape algo en esta entrega, pero no la poesía que lleva impresa y que asocié al paso que me ocupa y al que llegué para quedarme. Puede que no sea Liliana, o que sea Violeta.
Genial, cuatachón; sabes mucho de capricornios... de poesía ya lo tenía claro.
Un abrazote, Pedro, desde mi pequeño país de piedras compartidas.
Carnalito Alonso, me procuras galaxias de felicidad con tu cálida expresión. Solo puedo agradecer y desear lunas tiernas para las semillas de tus campos y que tu buena estrella te dé sueños y sosiegos.
Abrazos a destiempo, pero puntuales siempre.
 
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