Capturando reflejos.

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa
Capturando reflejos.

Hay una luz más allá de la idea que ronda tu mente.
Como doblar la esquina y encontrarse con uno mismo,
con el deseo de lo más ansiado, allí, en frente de uno.
La perseverancia de tu insistencia hasta el infinito.
La sonrisa desdoblada en el espejo y el destino
insidioso en su asecho eterno como la abeja detrás de la flor.
Pasar, así, las yemas de los dedos y separar tus labios.
Lanzarse al viaje y abrazar este mar, salado mar,
que es su propio infinito, oscuro y plagado de mitos.
Yo me entrego, amada, como la sombra ante la luz.
Tener en mi oído el ruido de tu vientre,
el asombro del ojo de tu ombligo cuando mi lengua
le habla el secreto del deseo desmesurado.
Quisiera abrir la ventana de este cuarto,
dejar la luz clara del día entrar por ella
y gritar al mundo que aquí te tengo,
doblando la esquina, cerrando sombras en tu mente,
capturando reflejos de sonrisas en los espejos,
con todo el peso de esta humanidad entre tus piernas.
 
Fenomenal poema poeta, me llevo el cero y te dejo el maximo de estrellas hermano poeta. Me quedo con el verso final siete dias de la semana y dos veces en domingo jejeje!!!!
Un abrazo.
 
Capturando reflejos.

Hay una luz más allá de la idea que ronda tu mente.
Como doblar la esquina y encontrarse con uno mismo,
con el deseo de lo más ansiado, allí, en frente de uno.
La perseverancia de tu insistencia hasta el infinito.
La sonrisa desdoblada en el espejo y el destino
insidioso en su asecho eterno como la abeja detrás de la flor.
Pasar, así, las yemas de los dedos y separar tus labios.
Lanzarse al viaje y abrazar este mar, salado mar,
que es su propio infinito, oscuro y plagado de mitos.
Yo me entrego, amada, como la sombra ante la luz.
Tener en mi oído el ruido de tu vientre,
el asombro del ojo de tu ombligo cuando mi lengua
le habla el secreto del deseo desmesurado.
Quisiera abrir la ventana de este cuarto,
dejar la luz clara del día entrar por ella
y gritar al mundo que aquí te tengo,
doblando la esquina, cerrando sombras en tu mente,
capturando reflejos de sonrisas en los espejos,
con todo el peso de esta humanidad entre tus piernas.



Lirismo, pasión, belleza. Me he deleitado inmensamente con éste gran poema.
 
Capturando reflejos.

Hay una luz más allá de la idea que ronda tu mente.
Como doblar la esquina y encontrarse con uno mismo,
con el deseo de lo más ansiado, allí, en frente de uno.
La perseverancia de tu insistencia hasta el infinito.
La sonrisa desdoblada en el espejo y el destino
insidioso en su asecho eterno como la abeja detrás de la flor.
Pasar, así, las yemas de los dedos y separar tus labios.
Lanzarse al viaje y abrazar este mar, salado mar,
que es su propio infinito, oscuro y plagado de mitos.
Yo me entrego, amada, como la sombra ante la luz.
Tener en mi oído el ruido de tu vientre,
el asombro del ojo de tu ombligo cuando mi lengua
le habla el secreto del deseo desmesurado.
Quisiera abrir la ventana de este cuarto,
dejar la luz clara del día entrar por ella
y gritar al mundo que aquí te tengo,
doblando la esquina, cerrando sombras en tu mente,
capturando reflejos de sonrisas en los espejos,
con todo el peso de esta humanidad entre tus piernas.


Muy bueno, Carlos. Me ha encantado, especialmente el final.

Un abrazo desde el Mediterráneo.
 
Capturando reflejos.

Hay una luz más allá de la idea que ronda tu mente.
Como doblar la esquina y encontrarse con uno mismo,
con el deseo de lo más ansiado, allí, en frente de uno.
La perseverancia de tu insistencia hasta el infinito.
La sonrisa desdoblada en el espejo y el destino
insidioso en su asecho eterno como la abeja detrás de la flor.
Pasar, así, las yemas de los dedos y separar tus labios.
Lanzarse al viaje y abrazar este mar, salado mar,
que es su propio infinito, oscuro y plagado de mitos.
Yo me entrego, amada, como la sombra ante la luz.
Tener en mi oído el ruido de tu vientre,
el asombro del ojo de tu ombligo cuando mi lengua
le habla el secreto del deseo desmesurado.
Quisiera abrir la ventana de este cuarto,
dejar la luz clara del día entrar por ella
y gritar al mundo que aquí te tengo,
doblando la esquina, cerrando sombras en tu mente,
capturando reflejos de sonrisas en los espejos,
con todo el peso de esta humanidad entre tus piernas.


Todo el poema en si es un canto pero ese final ¡ me encantó ¡.un abrazo y todas mis estrellas
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba