Introspectivo.
Poeta adicto al portal
La ciudad vacía ...
Lo único que se oye
son los pasos de un par
de zapatillas rojas
que pasean sobre
el tibio asfalto del mediodía
en busca de un mercadito
y no de un supermercado
encadenado donde nadie
es tratado con cordialidad.
Quería un durazno, uno o dos
porque son muy ricos
y unas bananas, por su potasio.
Pero nada...
Solo un diario de anteayer
que se traslada con el viento
como un cardo ruso en el desierto
(para los que tienen algo de imaginación).
El paisaje se muestra
para nada precoz, lleno de vueltas
y de lluvias de arroz,
las puertas de las casas parecen
marchitas por el sol
y el río de autos embotellados
se detuvo en coalición
y dieron origen a una canción...
plagada de percusiones
a chapa y caucho quemado.
Por su parte,
nuestras protagonistas
de suelas gastadas
se sientan a tomar
un poco de sombra, con soda,
no se vayan a empedar
con el olor a mariposas
color primavera
que pasean
en el gran Parque Independencia
hoy su hogar.
Lo único que se oye
son los pasos de un par
de zapatillas rojas
que pasean sobre
el tibio asfalto del mediodía
en busca de un mercadito
y no de un supermercado
encadenado donde nadie
es tratado con cordialidad.
Quería un durazno, uno o dos
porque son muy ricos
y unas bananas, por su potasio.
Pero nada...
Solo un diario de anteayer
que se traslada con el viento
como un cardo ruso en el desierto
(para los que tienen algo de imaginación).
El paisaje se muestra
para nada precoz, lleno de vueltas
y de lluvias de arroz,
las puertas de las casas parecen
marchitas por el sol
y el río de autos embotellados
se detuvo en coalición
y dieron origen a una canción...
plagada de percusiones
a chapa y caucho quemado.
Por su parte,
nuestras protagonistas
de suelas gastadas
se sientan a tomar
un poco de sombra, con soda,
no se vayan a empedar
con el olor a mariposas
color primavera
que pasean
en el gran Parque Independencia
hoy su hogar.
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