Hay un lago, mi lago
hay un bosque, mi bosque
y un día como este, creados los dos
por la desesperación de sentirme solo
y en el que vida les di, pero no
para que en la plateada superficie del agua
de mi lago
nazcan así, cruelmente
los ridículos anillos
que arrasan las Lunas de abril de tu rostro
tu mirada de la mía
tu dura y cristalizada mirada
dura, tan dura
como la piedra que al agua golpeó.
Y corro empapado hacia el verde oscuro.
Y me interno en lo oscuro del verde.
Y en el centro de mi bosque de silencio
rodeado, protegido, contenido... espero
entre troncos grises y serios
a que pase el Sol
atravesando con sus rayos las tupidas copas
estúpidas y sinceras copas.
E ilumina mi otoño cuando pasa
de ocre anaranjado... de ocre dolor.
Pero acá, en el corazón, vale olvidar
que tu sonrisa ha muerto ahogada
y que ya no tendré besos ni abrazos
de ese amor transparente y nuestro.
Y salgo por fin del oscuro, mi oscuro
malamente herido, graciosamente vivo
libre, para tomar del lago
con mis manos
la flor de tu ausencia
y libre para arrojarla a la noche
para convertirla en estrella, en guía
y libre para no perderme más
al salirme de ese ocre corazón
sin ti.
hay un bosque, mi bosque
y un día como este, creados los dos
por la desesperación de sentirme solo
y en el que vida les di, pero no
para que en la plateada superficie del agua
de mi lago
nazcan así, cruelmente
los ridículos anillos
que arrasan las Lunas de abril de tu rostro
tu mirada de la mía
tu dura y cristalizada mirada
dura, tan dura
como la piedra que al agua golpeó.
Y corro empapado hacia el verde oscuro.
Y me interno en lo oscuro del verde.
Y en el centro de mi bosque de silencio
rodeado, protegido, contenido... espero
entre troncos grises y serios
a que pase el Sol
atravesando con sus rayos las tupidas copas
estúpidas y sinceras copas.
E ilumina mi otoño cuando pasa
de ocre anaranjado... de ocre dolor.
Pero acá, en el corazón, vale olvidar
que tu sonrisa ha muerto ahogada
y que ya no tendré besos ni abrazos
de ese amor transparente y nuestro.
Y salgo por fin del oscuro, mi oscuro
malamente herido, graciosamente vivo
libre, para tomar del lago
con mis manos
la flor de tu ausencia
y libre para arrojarla a la noche
para convertirla en estrella, en guía
y libre para no perderme más
al salirme de ese ocre corazón
sin ti.