Caricia

Boj

Poeta recién llegado
La mano al advertir el aire esquivo
se recogió en perfil junto a su pelo, rozando
el cuello longilíneo, el lóbulo perfecto, la nuca entreverada
de amor, deseo y hambre de sexo adolescente. El aire
(excusa en el estío), se le vino a la cara (girasoles
buscando casi ciegos de luz hacer simiente) y pude acariciar
su cabello, promesa. Verano, trece años. Soy un niño.
Ella es una mujer, atajo de la carne, dolor, dureza, hombría,
vergüenza, verbo y carne, yo. Lo mío.
 

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