Carismas

ADEXFI

Poeta adicto al portal
“El que caminaba con la lengua”

Yo pensé que me iba a ignorar como a un árbol más de aquella plaza,
o un poste de luz en la carretera de la vida.

De muy adolescente leía mucho. De joven aún más.
Debo confesar que su final, fue como la pagina final,
de alguna biografía que leía en esa biblioteca nacional,
de techos altos como una catedral virreinal imponente
de grandes ventanales y escaleras de mármol.

Dicen que los libros viejos, tienen unos hongos
como los de la penicilina. Es por eso que los bibliotecarios
y las personas que leen mucho tienen larga vida.

Hay gente que con la lengua, te lleva y te trae.
A estas alturas de mi vida, no pensé que algo extraño a mi,
me llegase a conmover tanto. Llevo ya varios días
con una rara miscelánea de emociones.

En una plaza pequeña, llena de gente muy, muy humilde.
Decía yo, tengo que verlo.
Este “brother” va a llegar lejos, pensé.
Lo llevaban en hombros, y efectivamente estaba cubierto
por un aura de luz y unas manos magnéticas.

Pensaba que era un ser que quería hacer historia y buscaba la grandeza.
Quise verlo porque era un ser que buscaba la gloria.
Hacer historia.
Y lo tenía todo: magnetismo personal,
personalidad arrolladora, intelectual formado en Francia,
despreciando el idioma inglés por el francés.

Divertido, tenor, guitarrista, pianista.
Cantaba tangos en Argentina,
rancheras en Mexico,
pasillos en Ecuador.

Quería a Latinoamérica como un solo país.
Además alguna ves dijo:
que un presidente que no tenga sentido de humor
y no sea músico, no tenia alma.

Una inteligencia superior y una mirada de águila arrolladora,
cosa que descubrí allí mismo,
cuando me miro, por puro azar en medio del olor a multitud.

Indudablemente quien se toma su tiempo,
para tratar de convencer con su labia, a un jovencito
intruso agazapado, escondido entre los árboles,
supe inmediatamente de su inteligencia.

Y ahora lo recuerdo en esa época de su juventud
cuando resaltaba en el, esa bondad
de una tersura y candidez casi infantil.

Porque a pesar de que yo era un bicho raro,
apartado en medio de la multitud,
y que no encajaba allí por obvias razones ideológicas,

E inmediatamente dijo, dirigiéndome la mirada,
por un instante, a mí. Caray. Yo que pinto acá.
Habrá querido mirar a mi padre negociante,
que estaba al lado mío -pensé.
“no estamos en contra de los buenos empresarios,
si no, en contra de los grandes grupos económicos...”

Siempre recordaré ese momento con melancolía.
Yo un adolescente idealista y muy confundido,
que paraba metido en bibliotecas,
y aquel joven alto, de metro noventa,

de treinta y tantos años,
que más tarde sería el presidente del Peru:

Alan García.

Que hay gente que no pueden esperar un día mas.
Que la política es un apostolado.
Que hay que ir por los más pobres inmediatamente.
“Que vengan después los economistas a arreglarlo todo” -decía.

Ese fuego solo aflora en la juventud.
Y siempre me fascino esas almas escogidas.
El hombre joven es un ser superior.
Es la época de la acción y el heroísmo.
Luego cuando pasa la juventud, empieza la decadencia.

La corrupción.


Yo lo vi cuando él era muy joven.
En ese entonces eran unos cuantos grupos poderosos,
que eran los dueños de este insólito país.
Meterse con ellos era una declaración de guerra,
quitarle sus bancos, son aguas mayores.

Y no se lo perdonaron nunca.
Hasta su desenlace final.
Bueno yo nunca tube un banco, ni lo tendré. Así que,
confieso que derrame no más de una lágrima, al saber de su suicidio.
 
Última edición:
Te gusto? Que bueno! amigo, jalvarez_delgado.
Lejos de mi país, no leo las noticias, porque aquí todo es calma
y allá es un caos. No se porque siempre soy el último en enterarme
de las cosas, y no me importaba, pero esta noticia la recibí con la mano en la frente...
 

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