Van a montar un Congreso
para fijar contenidos
de las distintas materias
de unos Planes con sentido.
Dos grandes bloques se forman...
Las Ciencias innovadoras
van a explicarle a las Letras
lo que están haciendo ahora.
Después hablarán las Letras,
que explicarán, a su forma,
por qué son tan importantes,
y por qué están tan de moda.
Matemáticas primero
enseñan sus integrales,
y siguen con ecuaciones
y productos tensoriales.
Las Letras no entienden nada,
pero van de intelectuales
y asienten con la cabeza
diciendo... ¡trivialidades!
Se forma un batiburrillo
entre dimes y diretes,
y como se alzan las voces
el que preside interviene.
Desde Derecho replican,
Otrosí Digo mencionan,
y ahora son los de Ciencias
los que no entienden ni torta.
Los de Física comentan
el rollo de la entropía,
y como causa desorden
los de Latín se fastidian.
En Humanidades tratan
la cuestión de Leonardo
con los de Ciencias contentos
porque, saber, sabe un rato.
Ya están en algo de acuerdo,
pero en Ciencias Naturales
con la Química se estudian
procesos moleculares.
Y nadie en la Sala entiende
eso tan interesante,
excepto la Biología
de estructuras celulares.
Filosofía destaca
la figura de Descartes.
La moción es aprobada
gracias a los votos de Arte.
La Literatura pacta
el Plan con Filología,
y se queda descolgada,
como siempre, Ingeniería.
Llevan tiempo discutiendo
sobre esta enorme bazofia,
pero por fin se regula
el hermoso Plan Bolonia.
xxx
Churrete