tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pueden correr consagrados, entre oscuridades fisgonas.
Verdaderas imágenes, estarán detrás de aquellos árboles inertes, volátiles, tupidos.
Aventurados cartógrafos reavivaran tesoros alados y fantásticos.
A orillas del lago negro seremos envueltos por la luna, nadaremos sobre la ebria niebla.
No podremos cruzar el lago, las bestias no nos dejaran, el juramento habrá sido en vano.
Nadie nos encontrará, es verdad, nadie nos espera.
No hay de que preocuparnos.
La cárcel de las dudas inmorales vuelve a mí, en especial cuando la muerte acecha.
Escapo sin remedio de mi mente.
Solo lo suficiente.
No creo poder escapar, nunca es demasiado para mi duende de lo absurdo.
No tengo hostilidad capaz, sin embargo debería combatirlos.
Es posible que nos hayan visto, creo que los árboles se mueven.
Estaré un poco paranoico, pero tú cara se despeja, simplemente suelto las armas, no confío en tus sentidos de orientación.
Debemos preservar la especie, de esas alimañas somníferas, saquémonos la bruma. paralelismo anunciado.
Preludio alojado en la muerte inmaterial.
Carne y paz.
Sangre y mentiras.
Solo quiero matar mis monstruos, puedo volver al principio de los sueños, y gritar, y pedir mi parte del final.
Mi purgativa razón vacila ante la moral de los fueros que atormentan tus malicias.
Predomina el alma en lo espiritual y ascético.
La tiranía de los pensamientos abstractos, el borde de mis ruinas sonoras, seguramente escapará por un atajo hacia la locura, y aquel escondrijo desvanecerá mientras amanece.
Y con la luz del sol, intentaré prevalecer, lejos de esa santa manera de orillar, sobre unos pocos misticismos denodados.
Esperaremos aquí, al margen del camino.
Quieren
Carne y paz
Sangre y mentiras.
Verdaderas imágenes, estarán detrás de aquellos árboles inertes, volátiles, tupidos.
Aventurados cartógrafos reavivaran tesoros alados y fantásticos.
A orillas del lago negro seremos envueltos por la luna, nadaremos sobre la ebria niebla.
No podremos cruzar el lago, las bestias no nos dejaran, el juramento habrá sido en vano.
Nadie nos encontrará, es verdad, nadie nos espera.
No hay de que preocuparnos.
La cárcel de las dudas inmorales vuelve a mí, en especial cuando la muerte acecha.
Escapo sin remedio de mi mente.
Solo lo suficiente.
No creo poder escapar, nunca es demasiado para mi duende de lo absurdo.
No tengo hostilidad capaz, sin embargo debería combatirlos.
Es posible que nos hayan visto, creo que los árboles se mueven.
Estaré un poco paranoico, pero tú cara se despeja, simplemente suelto las armas, no confío en tus sentidos de orientación.
Debemos preservar la especie, de esas alimañas somníferas, saquémonos la bruma. paralelismo anunciado.
Preludio alojado en la muerte inmaterial.
Carne y paz.
Sangre y mentiras.
Solo quiero matar mis monstruos, puedo volver al principio de los sueños, y gritar, y pedir mi parte del final.
Mi purgativa razón vacila ante la moral de los fueros que atormentan tus malicias.
Predomina el alma en lo espiritual y ascético.
La tiranía de los pensamientos abstractos, el borde de mis ruinas sonoras, seguramente escapará por un atajo hacia la locura, y aquel escondrijo desvanecerá mientras amanece.
Y con la luz del sol, intentaré prevalecer, lejos de esa santa manera de orillar, sobre unos pocos misticismos denodados.
Esperaremos aquí, al margen del camino.
Quieren
Carne y paz
Sangre y mentiras.
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