IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
titilan las almas que me hacen tiritar,
danzan y estiran inconscientes
los trémulos truenos del cielo,
alargando el eco del pasado,
tiemblan las luces en el vivido horizonte,
repleto de promesas,
de una codicia inmarcesible,
miedos que rodean a cada ser,
la candidez del estertor discípulo,
aprendiz de una agonía sin igual,
cuando cada sollozo se materializa,
así percibimos al mundo,
y así caminamos,
endulzados por la tortura,
por la espesura de una hermosura abatida,
rendida ante la rectitud del tiempo,
dominada por una contradicción,
sensación en disparidad,
bajo la piel, fluyendo,
por una intuición dolorosa,
sepulcro,
amor,
y dolor eterno,
somos sus fauces,
y enfermos lo alimentamos,
con el pudor de nuestra carne.
danzan y estiran inconscientes
los trémulos truenos del cielo,
alargando el eco del pasado,
tiemblan las luces en el vivido horizonte,
repleto de promesas,
de una codicia inmarcesible,
miedos que rodean a cada ser,
la candidez del estertor discípulo,
aprendiz de una agonía sin igual,
cuando cada sollozo se materializa,
así percibimos al mundo,
y así caminamos,
endulzados por la tortura,
por la espesura de una hermosura abatida,
rendida ante la rectitud del tiempo,
dominada por una contradicción,
sensación en disparidad,
bajo la piel, fluyendo,
por una intuición dolorosa,
sepulcro,
amor,
y dolor eterno,
somos sus fauces,
y enfermos lo alimentamos,
con el pudor de nuestra carne.