Te rezo todas las noches. Te busco todos los días.
Aquí, donde yo estoy. Te busco. En los pasillos.
Y rincones de la casa. Riego las plantas como si a ti
Te regara. Para que florezcan como quisiera que tú florecieses
Si estuvieras aquí, donde yo estoy. Como mis ojos
Que te hacen florecer en todo cuanto me rodea y, será por eso,
Me niego a abandonar esta prisión edificada con pedacitos de ti.
Te llamo con la impotencia de mi voz enfrascada en la garganta.
Ahogada por la distancia. Como una almohada en las manos de un
Pederasta, que acallara para siempre el frágil llanto de un niño.
Lloro, solo como un hombre puede llorar ante el desamparo.
Con la fragilidad de un niño.
Te amo con la atemporalidad del verdadero amor.
Pero siempre hay un no que se proyecta como aza cegadora de ilusiones.
Como una sombra que crece en el horizonte y espanta a las aves de los sueños.
Como ola enfurecida que quiebra el navío de la esperanza.
Rotundo fiero ensordecedor
Como azufre en el lomo del gato.
Ven a verme cuando puedas.
Solo puedo decirte, ven a verme cuando puedas. Asómate por un instante
Al ayer y dime como era yo hace apenas unos meses. Cómo es que llegue aquí.
Por qué estoy ahora así de solo y triste. Dime, también,
Por qué no estás aquí. Quien hecho el puente al mar.
Por qué esta niebla entre nosotros.
Tanto frio tanta lluvia , vendavales, si es verano en la ciudad. Por qué.
P.D: Desayuno huesos cada día con esta carraspera de amor
Y ni una sola gotita de jarabe
Aquí, donde yo estoy. Te busco. En los pasillos.
Y rincones de la casa. Riego las plantas como si a ti
Te regara. Para que florezcan como quisiera que tú florecieses
Si estuvieras aquí, donde yo estoy. Como mis ojos
Que te hacen florecer en todo cuanto me rodea y, será por eso,
Me niego a abandonar esta prisión edificada con pedacitos de ti.
Te llamo con la impotencia de mi voz enfrascada en la garganta.
Ahogada por la distancia. Como una almohada en las manos de un
Pederasta, que acallara para siempre el frágil llanto de un niño.
Lloro, solo como un hombre puede llorar ante el desamparo.
Con la fragilidad de un niño.
Te amo con la atemporalidad del verdadero amor.
Pero siempre hay un no que se proyecta como aza cegadora de ilusiones.
Como una sombra que crece en el horizonte y espanta a las aves de los sueños.
Como ola enfurecida que quiebra el navío de la esperanza.
Rotundo fiero ensordecedor
Como azufre en el lomo del gato.
Ven a verme cuando puedas.
Solo puedo decirte, ven a verme cuando puedas. Asómate por un instante
Al ayer y dime como era yo hace apenas unos meses. Cómo es que llegue aquí.
Por qué estoy ahora así de solo y triste. Dime, también,
Por qué no estás aquí. Quien hecho el puente al mar.
Por qué esta niebla entre nosotros.
Tanto frio tanta lluvia , vendavales, si es verano en la ciudad. Por qué.
P.D: Desayuno huesos cada día con esta carraspera de amor
Y ni una sola gotita de jarabe
::