O por esas sensualidades escarchadas por los tejados…
o por las cifras de una astronomía lacrimógena…
y por qué tantas veces es nadador el pollo-medicina…
y tal vez por esas veces, que jugaba a esconderme de los colaboradores,
y por esa luz que mastican los presidiarios…
y tal vez porque me ha atropellado,
el carrito de las musiquillas, por esas calles…