el angel de alas rotas
Poeta recién llegado
En el vicio de pensarle
se recuerdan las mil y una noches lejos de su luz,
el suplicio que se carga como cruz
en la agonía de su amor ausente,
sin camino o puente
que acelere el paso despiadado.
Es poca la magia que dejan los excesos
cuando el pecado profuso son sus besos
que recogen en cada inspiración,
el latido presuroso, de un temeroso corazón.
Ya no hay motivo ni razón
para caminar con las alas abiertas
si a sus ojos claros, se le abren otras puertas
que dan paso a esta vida sin vida,
dejando gotas de silencio sin salida
en el callejón de los versos escondidos.