Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te escribo esta carta que jamás leerás,
en estas líneas solitarias y desérticas
en que se hunde mi alma por tu ausencia
depongo el último hálito de vida
de un amor despedazado,
vapuleado,
flagelado,
desangrado
hasta la mismísima muerte.
Te escribo estos versos que jamás hallarás,
pues son como hoja al viento
en fuego huracanado,
como rama a la deriva
en medio de un océano de vastas veleidades,
recito mi dilema
por medio de un poema
tan triste y conmovido
cual náufrago perdido.
Yo sé que me has amado
incluso que has llorado,
pero ya ves que ahora
abrazo soledades
y mientras vanidades
exhibes en otro lecho.
Por eso me apertrecho
de estrofas tan inútiles
como éste... mi dolor.
Son cosas del amor.
en estas líneas solitarias y desérticas
en que se hunde mi alma por tu ausencia
depongo el último hálito de vida
de un amor despedazado,
vapuleado,
flagelado,
desangrado
hasta la mismísima muerte.
Te escribo estos versos que jamás hallarás,
pues son como hoja al viento
en fuego huracanado,
como rama a la deriva
en medio de un océano de vastas veleidades,
recito mi dilema
por medio de un poema
tan triste y conmovido
cual náufrago perdido.
Yo sé que me has amado
incluso que has llorado,
pero ya ves que ahora
abrazo soledades
y mientras vanidades
exhibes en otro lecho.
Por eso me apertrecho
de estrofas tan inútiles
como éste... mi dolor.
Son cosas del amor.