Maria Jose Tello
María José Tello Gorozabel
Cuando llegaste al poder nos mirabas con esa cara de poderío pues tengo la impresión cuasi física del saludo dando su enorme mano e inquiriendo en su mirada ese rasgo de legitimidad que todo hombre logra deslumbrar en sus ojos, pero no, solo había una frialdad similar a la mirada de un tiburón; yo sintiéndome asustada por tu presencia durante la campaña no podía mirarte a la cara.
Cuando estabas delante de tu pueblo decías que nos ambas que éramos lo más importante para ti y por detrás nos odiabas.
Siempre manifestabas tu tradicional frase sé lo que hay que hacer y cómo hacerlo, aun cuando no sabías ni que debías hacer.
Cuando firmaste la paz la paz fue para ti, porque para mí todo era intranquilidad y desesperación.
Mientras tu comías caviar y yo pan con agua, nunca te diste cuenta que pasábamos hambre.
Nunca he comprendido tu total falta de sensibilidad frente al dolor y desesperación que podías causarle a tu pueblo con tus medidas económicas. Era como si fueses irreflexivo de tu poder.
Mientras tú te ibas de feriado, y te feriabas la plata, yo tenía un feriado bancario.
Mientras tu devaluabas y dolarizabas mi dinero, tu disfrutabas del dinero que habías convertido en dólares antes de la maldita dolarización que acabo con mi fortuna. Mi familia tuvo que trabajar en lo que no estaba preparada, porque nadie esta preparado para la crisis.
Tu trabajabas burócrata, entre tanto mi familia trabajo de vendedora en la calle, de senadora en el oriente.
En el momento en que dijiste que el Titanic se hundía la que se hundía era yo en un mar de desesperaciones.
Dejaste que huyan tus amigos los banqueros saqueadores de la como huyen los cobardes, y yo sin tener a donde huir.
Con el tiempo tú y tus secuaces perdieron popularidad.
Si pudiera odiarte te odiaría más de lo que te odio lo haría.
Defenestrado por el pueblo incluido mi padre.
Al escribir esta carta cuento todo el odio, y malestar que he tenido tos estos años, quizás no explique con lujo de detalles lo que siento, pero lo resumo en esta carta.
Cuando estabas delante de tu pueblo decías que nos ambas que éramos lo más importante para ti y por detrás nos odiabas.
Siempre manifestabas tu tradicional frase sé lo que hay que hacer y cómo hacerlo, aun cuando no sabías ni que debías hacer.
Cuando firmaste la paz la paz fue para ti, porque para mí todo era intranquilidad y desesperación.
Mientras tu comías caviar y yo pan con agua, nunca te diste cuenta que pasábamos hambre.
Nunca he comprendido tu total falta de sensibilidad frente al dolor y desesperación que podías causarle a tu pueblo con tus medidas económicas. Era como si fueses irreflexivo de tu poder.
Mientras tú te ibas de feriado, y te feriabas la plata, yo tenía un feriado bancario.
Mientras tu devaluabas y dolarizabas mi dinero, tu disfrutabas del dinero que habías convertido en dólares antes de la maldita dolarización que acabo con mi fortuna. Mi familia tuvo que trabajar en lo que no estaba preparada, porque nadie esta preparado para la crisis.
Tu trabajabas burócrata, entre tanto mi familia trabajo de vendedora en la calle, de senadora en el oriente.
En el momento en que dijiste que el Titanic se hundía la que se hundía era yo en un mar de desesperaciones.
Dejaste que huyan tus amigos los banqueros saqueadores de la como huyen los cobardes, y yo sin tener a donde huir.
Con el tiempo tú y tus secuaces perdieron popularidad.
Si pudiera odiarte te odiaría más de lo que te odio lo haría.
Defenestrado por el pueblo incluido mi padre.
Al escribir esta carta cuento todo el odio, y malestar que he tenido tos estos años, quizás no explique con lujo de detalles lo que siento, pero lo resumo en esta carta.