Con tus manos de tierra pintas el aroma de mi pueblo,
Que reside en mi memoria, como el agua en un Toborochi,
Y es que yo si me acuerdo muy bien de los recuerdos,
De nosotros en la plaza entre flores color gris.
Flores que eran antes blancas y puras,
Y ahora manchadas por la distancia que se satura.
Pero dios me jura que el tiempo da vueltas como el viento,
Y tarde o temprano, Dios sabe, volveremos a vernos.
Nos Tomaremos un té afuera de esa casa,
Que de los buenos tiempos, al parecer, nunca se escapa.
Y mientras me pláticas, los silbidos de la hamaca;
Se convierten en la llave recordatoria de esta carta.
Carta en forma de memoria. Aleatorias
entre tantas buenas, iluminadas por Dios y su gloria.
Gloria que le da vida al guaraní… oh, mire aquí,
Otra llave que me hace un bello recuerdo de ti.
Que reside en mi memoria, como el agua en un Toborochi,
Y es que yo si me acuerdo muy bien de los recuerdos,
De nosotros en la plaza entre flores color gris.
Flores que eran antes blancas y puras,
Y ahora manchadas por la distancia que se satura.
Pero dios me jura que el tiempo da vueltas como el viento,
Y tarde o temprano, Dios sabe, volveremos a vernos.
Nos Tomaremos un té afuera de esa casa,
Que de los buenos tiempos, al parecer, nunca se escapa.
Y mientras me pláticas, los silbidos de la hamaca;
Se convierten en la llave recordatoria de esta carta.
Carta en forma de memoria. Aleatorias
entre tantas buenas, iluminadas por Dios y su gloria.
Gloria que le da vida al guaraní… oh, mire aquí,
Otra llave que me hace un bello recuerdo de ti.