David Yela
Poeta recién llegado
Podríamos ser tantas cosas:
-.Pulgas en el lomo de un conejo que sostiene recién sacado del sombrero un prestidigitador
-.Hojas secas en un suelo de hormigón, incapacitados a dar lugar con nuestra muerte a mas vida
-. Perros que al sol se lamen la breva, impasibles ante todo lo que les rodea, sin más preocupación que su propia bolsa escrotal
-. Cables, que con espasmódico placer sentimos la corriente pasar a través de nuestros cuerpo de metal recubierto
-.Pudiéramos ser nada más que aire, etéreo traslucido, que estorba, alejando a las personas, sirviendo de separación entre suelo y cielo
-.Podría ser que no existiera, ni tú, ni yo, ni ninguno, que hubiésemos sido orgasmos mal aprovechados que hubieran encontrado la muerte dentro de un ataúd de látex
-.Negra carbonilla, de poesías quemadas, que ahora mezcladas con fuego son ilegibles inútiles y solo manchan la pared
-.Podríamos ser dos extraños, desconocidos, no haber cruzado nunca jamás la mirada.
-.Pulgas en el lomo de un conejo que sostiene recién sacado del sombrero un prestidigitador
-.Hojas secas en un suelo de hormigón, incapacitados a dar lugar con nuestra muerte a mas vida
-. Perros que al sol se lamen la breva, impasibles ante todo lo que les rodea, sin más preocupación que su propia bolsa escrotal
-. Cables, que con espasmódico placer sentimos la corriente pasar a través de nuestros cuerpo de metal recubierto
-.Pudiéramos ser nada más que aire, etéreo traslucido, que estorba, alejando a las personas, sirviendo de separación entre suelo y cielo
-.Podría ser que no existiera, ni tú, ni yo, ni ninguno, que hubiésemos sido orgasmos mal aprovechados que hubieran encontrado la muerte dentro de un ataúd de látex
-.Negra carbonilla, de poesías quemadas, que ahora mezcladas con fuego son ilegibles inútiles y solo manchan la pared
-.Podríamos ser dos extraños, desconocidos, no haber cruzado nunca jamás la mirada.
Y no es así
Te tengo frente a mí
A escasos metros
Habiendo burlado tantas barreras del azar
Con la suerte de encontrar
A alguien como tú, no, a ti
Y aun con todo me cuesta reír
De felicidad, de alegría
Incluso de dolor
A tu pesar
Tal vez
Pero abras de admitir
Que me sonrió el azar