Romy
Poeta recién llegado
Shakespeare...
No puedo llamarte amigo, me engañaste, me envolviste en falsos versos, en novelas vacías y te
creí...confié a tu prosa mi amor oculto, le hable de mis temores, de las dudas y de las SinCuenta
heridas que me acompañan, me martillan, me laceran...
Mentiste, dijiste que el amor es para siempre, que los amantes tienen un lugar reservado al cruzar
el umbral de la muerte...
y te hice caso.
Una vez mas ocurrió, me atreví...
deje de lado los mil motivos del no amor, y salté...camine, volé, me aferré a él, a sus fantasías, a la altura de sus palabras.
Me despoje de los fantasmas mundanos que gritaban
"¡No lo hagas!, ¡No otra vez!...los encerré en el ropero.
Y lo hice...
y dije si, y me atreví a nadar en este mar de promesas, en donde él, gran hacedor de
sueños, me mostró los medios para cortar anclas.
Temí, no lo niego, le ha tocado insistir, pero al fin de cuentas...algo debía costarle...
Y
allí quedaron mis anclas, en esa orilla olvidada que por tanto tiempo fue el puerto de mí
vida...navegue mar adentro, cruce olas, tempestades...me alimente de labios, de salada
humedad...y cuando ya me había acostumbrado, cuando ya no tenia resguardos...
dijo "hasta aquí".
Y me derrumbe, sentí por primera vez los cristales del corazón romperse..¡era cierto!, ¡era frágil!.
Mis manos, no podían acostumbrarse a no moldar, no tocar...morían mis dedos en el desierto de
mis labios, buscando huellas, sombras del fuego que los abrazo tiempo atrás...
Lo ame,
con la locura de Frida,
las notas de Beethoven,
la soledad de Alfonsina...
Pero así es esto, así me lo advirtieron...el final del cuento era otro...
Shakespeare, ¡te equivocaste!, ¡Mentiste!..
Julieta muere sola y Romeo...Romeo busca otro balcón.
No puedo llamarte amigo, me engañaste, me envolviste en falsos versos, en novelas vacías y te
creí...confié a tu prosa mi amor oculto, le hable de mis temores, de las dudas y de las SinCuenta
heridas que me acompañan, me martillan, me laceran...
Mentiste, dijiste que el amor es para siempre, que los amantes tienen un lugar reservado al cruzar
el umbral de la muerte...
y te hice caso.
Una vez mas ocurrió, me atreví...
deje de lado los mil motivos del no amor, y salté...camine, volé, me aferré a él, a sus fantasías, a la altura de sus palabras.
Me despoje de los fantasmas mundanos que gritaban
"¡No lo hagas!, ¡No otra vez!...los encerré en el ropero.
Y lo hice...
y dije si, y me atreví a nadar en este mar de promesas, en donde él, gran hacedor de
sueños, me mostró los medios para cortar anclas.
Temí, no lo niego, le ha tocado insistir, pero al fin de cuentas...algo debía costarle...
Y
allí quedaron mis anclas, en esa orilla olvidada que por tanto tiempo fue el puerto de mí
vida...navegue mar adentro, cruce olas, tempestades...me alimente de labios, de salada
humedad...y cuando ya me había acostumbrado, cuando ya no tenia resguardos...
dijo "hasta aquí".
Y me derrumbe, sentí por primera vez los cristales del corazón romperse..¡era cierto!, ¡era frágil!.
Mis manos, no podían acostumbrarse a no moldar, no tocar...morían mis dedos en el desierto de
mis labios, buscando huellas, sombras del fuego que los abrazo tiempo atrás...
Lo ame,
con la locura de Frida,
las notas de Beethoven,
la soledad de Alfonsina...
Pero así es esto, así me lo advirtieron...el final del cuento era otro...
Shakespeare, ¡te equivocaste!, ¡Mentiste!..
Julieta muere sola y Romeo...Romeo busca otro balcón.