La enfermedad, amigo, desde hoy no te derrumba,
tu fe te dio gigante valentía;
recuerdo que llorabas de agria melancolía,
te mandaban, los médicos, reposar en la tumba.
Por fuerte no dejaste que sucumba
ese dardo maligno que te hería;
recuerdo tu semblante de agonía
y hoy vuelas alto... el mal ya no te tumba*.
Amigo, cargas esta horrenda cruz
que muchos lo maldicen, tú lo aceptas:
luchas para gozar más de la vida.
Mas otros desfallecen, sienten que es su arcabuz;
pero con tu coraje chácharas interceptas,
y luchas para que no venza el SIDA.
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*Uso de Diáfora