Ero del Tropo
Poeta recién llegado
es preciso que del corazón salga lo que ha de obrar en los corazones
-J. W. Goethe-
He aquí la ocasión; ahora, no la dejes escapar.
-J. W. Goethe-
-----------------
Mujer;
se me enredó el pensamiento
al buscar una respuesta
del motivo incomprensible
por el que nada me creas.
Cosas te digo, pausadas,
cosas te explico algo inquietas,
cosas te escribo algo torpes,
pero son cosas sinceras.
Y aunque pierda unos acentos
o unas letras no se vean,
esas muy pocas que quedan
por ti son claras y ciertas.
Tan claras como esos ojos
que tienes en mente abierta
y aclaran los días nublados
con sólo tenerlos cerca.
Tan claras como esos dientes
que escondes tras de tu boca,
que te he dicho es muy hermosa,
mas no me crees una cosa.
Cierto es todo lo que digo,
no me gusta la mentira,
tan cierto como que siento
estos ojos que te miran
y estos labios que te hablan
porque esperan que les digas
que por fin te he convencido
de que estas palabras mías
las crees reales y sencillas,
las crees parte de tu vida.
Y si esto pasar pudiera
por arte, magia o por fortuna,
podría entonces ya decirte,
sin temor y con soltura
que me encantas, tú, preciosa
como cosa otra ninguna.
Y claro que has visto bien,
cada uno de estos versos,
que están hechos con cariño
y están dichos con respeto.
Una vez más te lo digo
que no exista duda alguna:
cosa tan linda te encuentro,
eres hermosa diablura.
Ya termino estos esfuerzos,
pues las palabras se agotan,
podrás muy bien inspirarme
pero me faltan las horas.
Y sin embargo, preciosa,
quiero una cosa pedirte,
a cambio de esta, la angustia,
de pensar, pues qué decirte.
Una cosa bien elige,
una sola, simple, poca,
cualquier pago te mendiga
este hombre que te adora.
Si algo pude conmoverte,
sólo así pido limosna,
sólo si te place en algo
cualquier rima en mis estrofas.
Yo me contento con poco:
una mirada amistosa,
una sonrisa modesta,
una palabra, una nota,
que comienza en tu garganta
pero mis oídos toca.
Con dos aplausos honestos
o una moneda muy corta
¡sería muy dulce respuesta
si es que una lágrima brota!
Mírame enhiesta y con fuerza,
mira segura y perfora
todo el trayecto, sin miedo,
hasta do mi älma mora;
busca muy bien si hay mentira,
revuélvela, cariñosa,
que no opondrá resistencia
para que creas toda cosa.
Y entonces, segura de todo,
págame como tú escojas;
ya sea con guiño de un ojo,
o con el rozar de tu ropa
en fuerte abrazo sincero
que a mi cuerpo le acomoda.
Magnífico pago será
el que para mí dispongas
aunque grandiosa, en verdad,
magna, inmensa y portentosa,
se volviera mi fortuna
si me pagaras, deseosa,
con un anhelado beso
acomodado en la boca.
-J. W. Goethe-
He aquí la ocasión; ahora, no la dejes escapar.
-J. W. Goethe-
-----------------
Mujer;
se me enredó el pensamiento
al buscar una respuesta
del motivo incomprensible
por el que nada me creas.
Cosas te digo, pausadas,
cosas te explico algo inquietas,
cosas te escribo algo torpes,
pero son cosas sinceras.
Y aunque pierda unos acentos
o unas letras no se vean,
esas muy pocas que quedan
por ti son claras y ciertas.
Tan claras como esos ojos
que tienes en mente abierta
y aclaran los días nublados
con sólo tenerlos cerca.
Tan claras como esos dientes
que escondes tras de tu boca,
que te he dicho es muy hermosa,
mas no me crees una cosa.
Cierto es todo lo que digo,
no me gusta la mentira,
tan cierto como que siento
estos ojos que te miran
y estos labios que te hablan
porque esperan que les digas
que por fin te he convencido
de que estas palabras mías
las crees reales y sencillas,
las crees parte de tu vida.
Y si esto pasar pudiera
por arte, magia o por fortuna,
podría entonces ya decirte,
sin temor y con soltura
que me encantas, tú, preciosa
como cosa otra ninguna.
Y claro que has visto bien,
cada uno de estos versos,
que están hechos con cariño
y están dichos con respeto.
Una vez más te lo digo
que no exista duda alguna:
cosa tan linda te encuentro,
eres hermosa diablura.
Ya termino estos esfuerzos,
pues las palabras se agotan,
podrás muy bien inspirarme
pero me faltan las horas.
Y sin embargo, preciosa,
quiero una cosa pedirte,
a cambio de esta, la angustia,
de pensar, pues qué decirte.
Una cosa bien elige,
una sola, simple, poca,
cualquier pago te mendiga
este hombre que te adora.
Si algo pude conmoverte,
sólo así pido limosna,
sólo si te place en algo
cualquier rima en mis estrofas.
Yo me contento con poco:
una mirada amistosa,
una sonrisa modesta,
una palabra, una nota,
que comienza en tu garganta
pero mis oídos toca.
Con dos aplausos honestos
o una moneda muy corta
¡sería muy dulce respuesta
si es que una lágrima brota!
Mírame enhiesta y con fuerza,
mira segura y perfora
todo el trayecto, sin miedo,
hasta do mi älma mora;
busca muy bien si hay mentira,
revuélvela, cariñosa,
que no opondrá resistencia
para que creas toda cosa.
Y entonces, segura de todo,
págame como tú escojas;
ya sea con guiño de un ojo,
o con el rozar de tu ropa
en fuerte abrazo sincero
que a mi cuerpo le acomoda.
Magnífico pago será
el que para mí dispongas
aunque grandiosa, en verdad,
magna, inmensa y portentosa,
se volviera mi fortuna
si me pagaras, deseosa,
con un anhelado beso
acomodado en la boca.