Anne_
I killed Bukowski.
Nunca pude volar, ni desaparecer entre los muros,
lo intenté muchas veces, cuando me cubría de las varas,
cuando enjuagaba mi estómago con lágrimas,
cuando llevé una navaja a la escuela,
y luego ya no.
La muy suave sombra que nos embiste ahora,
ya ni se remoja los labios por decir y dejar de decir
lo de los pasteles sin cumpleaños y cumpleaños sin pasteles.
Escuchas entonces ¿Qué escuchas?
Mi cabello no hace ruido,
ni mis pestañas al cerrarse,
ni siquiera mi voz hace ruido,
mi desayuno quieto no hace ruido,
ni las nubes que tragué en las calles hacen ruido,
ni los tigres que me arrancaron las venas hacen ruido,
ni los clavos que me dio tu Jesús hacen ruido,
ni los rebotes químicos hacen ruido,
ni las geometrías sexuales hacen ruido,
ni todas mis muertes hacen ruido,
ni los días que creí que viviría para siempre hacen ruido,
ni los timbres del teléfono cuando llamé a casa, hacen ruido.
Quizá la felicidad también sea lanzar
balones de futbol al estómago de los niños.
Quizá la felicidad también sea esconder a los niños
en las fiestas navideñas.
Quizá la felicidad también sea
quitarles el cabello a medianoche.
Un hombre de hierro no teme a nada,
un hombre de hierro no tiene espejos de sus dudas,
y en cada beso que da a sus hijos, no pierde los labios
también para besar a la madre.
Un hombre de hierro no tiene tiempo,
un hombre de hierro es inmortal,
un hombre de hierro nunca muere.
lo intenté muchas veces, cuando me cubría de las varas,
cuando enjuagaba mi estómago con lágrimas,
cuando llevé una navaja a la escuela,
y luego ya no.
La muy suave sombra que nos embiste ahora,
ya ni se remoja los labios por decir y dejar de decir
lo de los pasteles sin cumpleaños y cumpleaños sin pasteles.
Escuchas entonces ¿Qué escuchas?
Mi cabello no hace ruido,
ni mis pestañas al cerrarse,
ni siquiera mi voz hace ruido,
mi desayuno quieto no hace ruido,
ni las nubes que tragué en las calles hacen ruido,
ni los tigres que me arrancaron las venas hacen ruido,
ni los clavos que me dio tu Jesús hacen ruido,
ni los rebotes químicos hacen ruido,
ni las geometrías sexuales hacen ruido,
ni todas mis muertes hacen ruido,
ni los días que creí que viviría para siempre hacen ruido,
ni los timbres del teléfono cuando llamé a casa, hacen ruido.
Quizá la felicidad también sea lanzar
balones de futbol al estómago de los niños.
Quizá la felicidad también sea esconder a los niños
en las fiestas navideñas.
Quizá la felicidad también sea
quitarles el cabello a medianoche.
Un hombre de hierro no teme a nada,
un hombre de hierro no tiene espejos de sus dudas,
y en cada beso que da a sus hijos, no pierde los labios
también para besar a la madre.
Un hombre de hierro no tiene tiempo,
un hombre de hierro es inmortal,
un hombre de hierro nunca muere.