Armonia
Poeta veterana

Carta al cielo
Tu mano ya no canta
el abrigo del poeta yace en tierra;
faltarán ausencias,
sobrarán recuerdos
y la promesa de tomates y sentimientos
germinará en otro suelo
donde descansan los sueños
que pintaste en cada poema.
Ramiro, partiste pero aquí quedas,
este mundo guarda tus regalos,
cada corazón que impregnaste
palpita la caricia de tu nombre;
el hombre, el amigo, el ser solidario:
el poeta austral.
Envío esta rosa
con la certeza que tus manos
sonreirán en el alba que atesoras.
Ya no hay tiempo, ni impaciencia
que manchen tu mirada;
ni tampoco la desnuda soledad
que fue tu cómplice
ahogará tus labios.
Ahora un horizonte,
pleno de paz y sosiego
es la poesía que vives.
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